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	<title>la comunitat inconfessable</title>
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	<description>Venezia Catalunya 2009, Biennale di Venezia</description>
	<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 11:52:05 +0000</pubDate>
	
	<language>en</language>
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		<title>Nueva economía y política urbanaManuel Castells</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 11:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[castellano]]></category>

		<category><![CDATA[Manuel Castells]]></category>

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		<description><![CDATA[Quiero agradecer sinceramente al Ayuntamiento de Sabadell que me dé la oportunidad de estar aquí, con ustedes, esta noche. Como decía Carles, es una ciudad con la que tengo una vieja relación histórica y cuyo progreso a lo largo de los años he ido siguiendo. Un progreso hecho de esfuerzo humano, de luchas, de sueños, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Quiero agradecer sinceramente al Ayuntamiento de Sabadell que me dé la oportunidad de estar aquí, con ustedes, esta noche. Como decía Carles, es una ciudad con la que tengo una vieja relación histórica y cuyo progreso a lo largo de los años he ido siguiendo. Un progreso hecho de esfuerzo humano, de luchas, de sueños, de proyectos&#8230; y ahora se ve una ciudad distinta a la que yo había conocido. Ahora veo una ciudad que se está proyectando hacia un futuro, un futuro hecho a partir de la gente de aquí, situándose en la nueva economía global y de la información, pero siempre a partir de las raíces y los proyectos y la participación ciudadana. Éste es para mí el mayor estímulo. Veo que los esfuerzos que hemos hecho muchas personas para mejorar la vida están dando algunos resultados. Aunque muchas veces se tengan decepciones, algunas cosas sí que cambian y Sabadell es una buena prueba de ello.<span id="more-1260"></span></p>
<p style="text-align: left;">En esta conferencia y en el diálogo que puede seguir después yo quisiera tratar un tema que me parece bastante central en nuestro mundo. Y a la vez, tratarlo en términos analíticos pero situándonos en la coyuntura actual. El tema es la relación entre nueva economía y política urbana, como una relación complementaria, en el sentido de que la nueva economía, facilitada por una infraestructura productiva de nuevo tipo localizada en ciertos territorios, proporciona recursos materiales y económicos para una nueva política de calidad de vida. Y esta política de calidad de vida urbana se convierte en un factor esencial para el desarrollo de la productividad sobre el que se basa la nueva economía. Por tanto, es una relación sinérgica, como decimos ahora. En los dos sentidos.</p>
<p style="text-align: left;">Ahora bien, ésta, digamos, es la conclusión de la conferencia, por si alguien tiene prisa. Pero, fundamentalmente, lo que hay que preparar aquí es en qué medida este tema y esta conferencia, acordada desde hace muchos meses, ha pasado de moda, si es aún actual o no. Es decir, en qué medida existe todavía la nueva economía. Después del 11 de septiembre han cambiado muchas cosas en el mundo y tenemos que preguntarnos si todavía tiene sentido plantearse la relación entre calidad de vida y política urbana, nueva economía, productividad, tecnología, etc. En un momento en que el mundo vuelve a los viejos demonios de la seguridad, la violencia o la guerra.</p>
<p style="text-align: left;">Yo creo que sí y creo que más que nunca. En momentos de crisis, en momentos duros, es cuando hay que tener una cierta frialdad analítica y tener instrumentos a través de los cuales sepamos dónde estamos. Y a partir de ese “dónde estamos”, la gente y las instituciones que representan a la gente misma pueden tomar sus decisiones con respecto a qué hacer. Yo voy a intentar contribuir modestamente a esta distancia analítica mirando en qué estamos en la nueva economía y cómo se relaciona, de alguna forma, con la política urbana que se practica desde muchas instancias políticas y sociales, entre ellas los ayuntamientos.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Crisis incipiente</em></p>
<p style="text-align: left;">En primer lugar, trataré de ver qué es la nueva economía; después analizaré la crisis de la nueva economía y, finalmente, me referiré a la profundización de esta crisis por los acontecimientos de tipo geopolítico que acaban de suceder. Aquí tomaré el análisis al hilo de la política urbana: en qué la política urbana ha sido y es importante para la nueva economía. Y terminaré con unas reflexiones sobre cómo esa relación política urbana-nueva economía se modifica en términos de la crisis que estamos viviendo en estos momentos, que no ha hecho mas que empezar. Y qué puede ser, cómo se puede pensar una política urbana en situación de crisis, que es nuestra situación actual.</p>
<p style="text-align: left;">Bien, reconocen mis viejos reflejos de profesor. Este es el programa de la conferencia. Lo peor es que lo suelo cumplir. Es decir, vamos a por estos cinco puntos, no voy a olvidar ninguno.</p>
<p style="text-align: left;">En primer lugar, la nueva economía no es la economía de las .com. No lo es y nunca lo fue. La gente seria nunca dijimos que esa fuera la nueva economía. Y no es una fantasía de un tipo de economía que algunos soñaban y sostenían, en que ya no hay ciclos económicos, en que siempre se sube y nunca se baja, en que sólo aumenta el valor de las empresas y se acaban las crisis. Nunca ha sido eso porque nunca ninguna economía es eso. Al menos, y de momento, ninguna economía conocida, y no sé si algún día alguien inventará otra cosa, pero, desde luego, ninguna economía y menos una economía de mercado. Las economías planificadas tuvieron otras crisis todavía más catastróficas.</p>
<p style="text-align: left;">La nueva economía es, ni más ni menos, una economía que desarrolla extraordinariamente el crecimiento de la productividad económica y de la capacidad competitiva de las distintas unidades de la economía: empresas, agentes económicos, países o regiones. Ese incremento de productividad y de competitividad con respecto a parámetros históricos anteriores se desarrolla sobre la base de un nuevo modelo productivo. En ese sentido, la nueva economía es, ni más ni menos, que la economía informacional, el nuevo tipo de economía, un nuevo modelo productivo que se basa en la utilización de nuevas y poderosas tecnologías de información y, sobre todo, tecnologías basadas en la comunicación entre redes de ordenadores, incluyendo Internet. De la misma manera que la economía industrial se desarrolló en un crecimiento de la productividad basado en la electricidad y el motor eléctrico como forma de generación y distribución de energía.</p>
<p style="text-align: left;">Esta economía, por tanto, se basa en tres grandes transformaciones que están ligadas y articuladas entre sí: la primera es que la productividad y la competitividad están basadas, sobre todo, en la capacidad de generación y procesamiento de información y en la transformación de esa información en conocimiento, y en conocimiento adecuado a las tareas que son necesarias para la economía. Por tanto, insisto, productividad y competitividad en situación de dependencia respecto de información y conocimiento. Pero esa información y ese conocimiento surgen como resultado de la innovación.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Empresa red</em></p>
<p style="text-align: left;">En segundo lugar, la nueva economía está fundada en una transformación organizativa de las empresas. Es equivalente a lo que en la revolución industrial fue la transformación de las empresas de pequeñas unidades artesanales en la gran fábrica y la gran corporación económica. La transformación actual es distinta, es la transformación de la empresa en términos de la empresa red. La empresa red quiere decir empresas internamente organizadas entre sus distintas unidades; ligadas en red a sus mercados y a sus consumidores, y ligadas en red a sus proveedores. Al mismo tiempo, en una red de estrategias, de colaboraciones y alianzas con distintas empresas, para distintos objetivos en el ámbito mundial.</p>
<p style="text-align: left;">Esa empresa en red es, hoy en día, de tal complejidad, que sólo puede funcionar gracias a las nuevas tecnologías basadas en Internet. Es decir, Internet es la base material en la que puede funcionar la empresa en red. Ahora bien, Internet, sin la transformación organizativa de una empresa flexible en redes de todo tipo, no sirve para nada a las empresas. En las primeras investigaciones que estuve haciendo en Catalunya, observé en muchos casos que muchas empresas catalanas usan Internet como un “gadget”, un objeto de lujo. Se pone un “webside” y no se utiliza. Sólo se utiliza para decir que están en Internet, pero no hacen nada con Internet. Y más aún, se ha probado que cuando hay empresas organizadas todavía rígidamente, verticalmente, burocráticamente y se les introduce Internet y tecnología de la información se vuelven menos productivas. Cuando a una burocracia se le añaden ordenadores es mucho más burocrática. Por consiguiente, la transformación simultánea es la transformación de la organización y la gestión empresarial junto con la transformación tecnológica que permite realizar esa transformación empresarial. Estos elementos tienen que ir juntos y, obviamente, esto implica recursos humanos y la capacidad de funcionar en ese nuevo sistema, desde el gerente hasta los trabajadores.</p>
<p style="text-align: left;">Aquellas empresas que consiguen esta transformación dan un salto extraordinario de productividad y competitividad. Las que no, al contrario, se van quedando fuera de juego, como ocurrió en la revolución industrial entre aquellas empresas que entraban en la nueva tecnología y la nueva organización y aquellas empresas que seguían siendo artesanales. Uno de mis ejemplos clásicos en este tema es la empresa Zara, y lo utilizo porque es de un sector que no tiene nada que ver con Internet. Esta empresa de confección y diseño, de una familia tradicional gallega, se ha convertido en una empresa puntera a nivel mundial y es la tercera en su ramo. Ha superado a Benetton hace tiempo y compite ahora con Gabb directamente gracias a la utilización masiva de nueva producción informatizada: diseño y corte por láser, relación a través de Internet entre sus 1.900 tiendas en todo el mundo con transmisión constante de datos y un tiempo de entre dos y tres semanas para pasar de diseño a producción en cualquier parte del planeta.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Con, en y desde Internet</em></p>
<p style="text-align: left;">Este tipo de transformaciones, repercutidas en toda una serie de factores, es realmente la nueva economía. La nueva economía no es la economía de las empresas que producen o venden por Internet, es la economía de las empresas que funcionan con, en y desde Internet. Esa economía no ha hecho mas que empezar, en lugar de haberse terminado.</p>
<p style="text-align: left;">El tercer rasgo de la nueva economía es la globalidad. Es una economía articulada globalmente en términos de sus mercados, sus insumos y su relación tecnológica. Es decir, es una economía que funciona globalmente. Claro que todas las empresas no están en la economía global, claro que la inmensa mayoría de la fuerza de trabajo no es global. En realidad se calcula que entre un 85% y un 90% de la fuerza de trabajo es no sólo regional, sino local, no es global. Lo que ocurre es que es el núcleo global, es el núcleo de empresas articuladas globalmente, el que produce más o menos el 35% del producto bruto de todo el planeta y dos tercios del comercio internacional. Es decir, de ese núcleo es de donde sale el valor del cual se alimenta, por capas superpuestas, el resto de la economía. Es decir, la capacidad de inserción en ese núcleo de economía globalizada es la fuente de la riqueza para aquellos sectores no globalizados.</p>
<p style="text-align: left;">Por consiguiente, la nueva economía es la que se basa en formación y conocimiento para la productividad; en el desarrollo de las redes articuladas tecnológicamente como forma de gestión y de producción empresarial, y que se desarrolla globalmente en el conjunto del planeta. Todo ello no sería posible sin las nuevas tecnologías de información. Estas nuevas tecnologías de información y comunicación no son la causa de esta transformación, pero son el instrumento indispensable sin el cual esta transformación no se hubiera producido.</p>
<p style="text-align: left;">Uno de los dos elementos esenciales en este aumento de productividad y que determinan la nueva economía es la innovación. La innovación es la base de la productividad. Y esta innovación depende de la capacidad en recursos humanos. La innovación no es tener ordenadores, es saber qué hacer con los ordenadores. Depende, en términos empíricos, de dos factores: por un lado de la capacidad de las universidades de proporcionar esos recursos humanos o de la capacidad de las sociedades de incorporar innovadores, empresarios y tecnólogos avanzados de la inmigración. Si la universidad no es capaz de producir lo que le hace falta, se adquiere a través de la inmigración. En Estados Unidos han funcionado las dos cosas, pero yo diría que lo que más ha funcionado en la década de 1990 es la inmigración. La nueva economía americana se ha desarrollado sobre la base de importar anualmente 200.000 ingenieros, técnicos y científicos de alta cualificación de China, India, Brasil, Israel&#8230; de cualquier parte del mundo. En la medida en que se agota el capital humano que pueden producir las universidades, se absorbe de otras partes del mundo. La innovación, que es la base de la productividad, depende de la capacidad de recursos humanos, que depende de universidades y de inmigración.</p>
<p style="text-align: left;">Por otro lado, esa innovación depende también de la existencia de una cultura empresarial, de instituciones abiertas a la innovación y de financiación de esa innovación a través de un sistema ágil de capital riesgo y un sistema flexible de mercado de capitales.</p>
<p style="text-align: left;">Entonces, esta nueva economía depende de estos dos elementos esenciales: el primero, la innovación, cuyas bases son las que acabo de señalar; el segundo elemento esencial que define la dinámica de la nueva economía es que los resultados empresariales dependen, sobre todo, de la valoración de lo que hacen las empresas en mercados financieros globalmente interdependientes conectados por circuitos electrónicos informáticos.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Dinero bajo el colchón</em></p>
<p style="text-align: left;">Es allí donde se decide en último término el valor de cada empresa. Es allí donde va a parar todo nuestro dinero, el suyo y el mío. Aunque lo pongamos en nuestra Caixa pequeñita, La Caixa lo pone en otras cosas. A menos que lo tengan en los calcetines o debajo del colchón, nuestro dinero está en esos mercados financieros. Por cierto, cuando lo ponen debajo del colchón, también. Y si no que se lo pregunten a los rusos, que pusieron sus rublos debajo del colchón y cuando llegó la devaluación respecto al dólar perdieron los ahorros de toda su vida, lo que ocurrió dos veces en la década de 1990.</p>
<p style="text-align: left;">Incluso la valoración de las monedas depende de su valoración en los mercados financieros, en los que se cambian 2,2 billones de dólares diarios. Es decir, un poco menos de tres veces el producto nacional de España. Como los valores financieros dependen de eso, ni siquiera queda el recurso de ponerlos debajo del colchón. Hay que hacer algo con ese dinero, y últimamente ese algo siempre acaba yendo al mercado financiero. Eso quiere decir que en la nueva economía, la integración electrónica de mercados financieros hace que la valoración de empresas se haga, en último término, siempre en esos mercados financieros. Y se hace en términos económicos, pero también en términos de muchos otros factores que son repercutidos, en términos financieros, a través de conexiones electrónicas, en lo que yo llamo las turbulencias de información. Estas turbulencias, según muchos reconocen hoy en día, son tan importantes como los criterios económicos tradicionales a la hora de determinar el valor de las empresas.</p>
<p style="text-align: left;">¿Qué son estas turbulencias de información? Quiere decir que cualquier hecho psicológico o político que se produzca en el mundo afecta directamente al mercado. Y que cualquier hecho que se produzca en cualquier país a través de la conexión global de los mercados financieros afecta a lo que ocurre en muchos otros países en grados diferentes, según la importancia del país o según la importancia del hecho. Pero quiere decir, por ejemplo, que si las empresas despiden trabajadores, en los términos tradicionales, su valor en la bolsa sube. ¿Por qué? Porque si despide se supone no que la empresa va mal, sino que va a gastar menos en fuerza de trabajo y más en tecnología. Por tanto, la productividad aritmética, distinta a la productividad real, de la empresa va a subir, y esto valoriza la empresa. Como valoriza la empresa ya nunca sabemos si es verdad o no es verdad, porque se verifica la misma hipótesis de que la empresa se va a valorizar.</p>
<p style="text-align: left;">Caída positiva</p>
<p style="text-align: left;">Muchas empresas de gran productividad caen en los mercados de valores en el final del trimestre. ¿Por qué? A veces porque van mal, y a veces porque van menos bien de lo que los mercados pensaban que iban a ir. Por primera vez en diez años la economía americana cae en el último trimestre, pierde un 0,4% de su producto interior bruto. O sea, el crecimiento es negativo. ¿Cuál es la reacción del mercado? Podría ser que cayera, pero no es así. Sube esta vez. Porque se pensaba que la caída iba a ser de un 1%. Y ¿por qué se pensaba que iba a ser de un 1%? ¿No hay un modelo matemático infalible que lo diga? Porque en el consenso de las turbulencias de información de quien hace y quien no hace se había creado el consenso general, de alguna manera, de que iba a ser de un 1%. Por eso, al ser 0,4% la noticia es positiva.</p>
<p style="text-align: left;">Yo tengo una estudiante de Berkeley que está terminando su tesis doctoral en antropología sobre una idea genial: analizar la globalización y los mercados financieros no como hacen los analistas, con los grandes modelos de predicción que nunca aciertan, sino yéndose a trabajar como corredora de bolsa a la Bolsa de Chicago y a la de Londres y realmente negociando efectos financieros. Sobre todo en un mercado que detectamos como esencial para la volatilidad, que es el mercado de derivados financieros. La chica tuvo su mérito, porque tuvo que aprender a hacer derivados financieros, pero también aprendió a ser corredora de bolsa en un año, mientras que tardará seis años en ser doctora en antropología. Las dificultades son relativas en este mundo.</p>
<p style="text-align: left;">Trabajó seis meses en cada una de las bolsas, y su tesis es fascinante. Lo que cuenta realmente es cómo miles de millones de dólares se juegan en segundos. ¿Y ustedes creen que tienen tiempo de mirar los modelos matemáticos de sus ordenadores? ¡Ni hablar! Porque en el tiempo que miran los modelos matemáticos el mercado ha cambiado y ya no les sirven estos modelos. Entonces, tienen mucha información delante de las pantallas, pero tienen que procesarla a alta velocidad durante todo el día, y decidir, como lo hacen muchos jefes de empresa, por lo que pasa en ese momento, por instinto. O sea, algo tan científico como el instinto o la intuición pasa a definir grandes movimientos de miles de millones de capitales.</p>
<p style="text-align: left;">¿Y qué ocurre? Que los grandes inversores institucionales, las grandes compañías de seguros, sus fondos de pensiones y los míos, están volando por allí, no crean que están en una cajita bien concentrados. En esos grandes fondos de inversiones también se decide así. Una decisión de un fondo de pensiones tomada sobre la marcha con un gran nivel de subjetividad en este margen cambia la tendencia del mercado. Y como cambia la tendencia del mercado, afecta lo que eran los criterios u objetivos económicos, y si esto lo multiplicamos por cien resulta que el mercado es constantemente redefinido por estas estrategias que se van corrigiendo las unas a las otras sin un modelo matemático capaz de corregir y reflejar esta complejidad.</p>
<p style="text-align: left;"><em>La percepción es la realidad</em></p>
<p style="text-align: left;">Científicamente hablando, lo que estoy diciendo es que lo que dicen Paul Walker o Alan Greenspan, los presidentes del Banco Central de Estados Unidos: que en este momento no sólo la percepción es importante en los mercados financieros, sino que la percepción es la realidad. Es una cita textual. Esto tiene mucho que ver con el tema del que vamos a hablar ahora: el de la crisis de la nueva economía. Un rasgo fundamental de la nueva economía es que en la medida en que los mercados financieros son dependientes globalmente, en la medida en que están ligados en tiempo simultáneo por circuitos electrónicos de redes de ordenadores -como Internet, pero no lo es porque los protocolos por los que funciona son distintos-, un rasgo permanente de la nueva economía en nuestra economía es la volatilidad sistémica de los valores financieros.</p>
<p style="text-align: left;">Volatilidad contra la que no hay remedio y en la que tenemos que instalarnos y gestionar. Es decir, ocurren las dos cosas: por un lado, innovación, productividad y competitividad; por otro lado, volatilidad financiera y dominio de los criterios de valoración de lo que hacen las empresas en base a esa volatilidad financiera. Es decir, las empresas tienen que aprender a vivir peligrosamente.</p>
<p style="text-align: left;">Esta economía tan extraordinariamente dinámica, productiva y creativa, aun dentro de la inestabilidad y aun dentro de las grandes desigualdades que ha generado a nivel mundial, entra en crisis. ¿Cómo se ha producido esta crisis? Primero es una crisis relativa hasta el 11 de septiembre. Luego hablaré de las consecuencias de esa fecha. Es una crisis relativa en el sentido de que todo el mundo lleva meses hablando de recesión y hasta ahora no ha habido recesión en ningún país. Lo que ha habido es que en lugar de crecer el cinco, cuatro, tres o 2% hemos empezado a crecer entre el uno y el 2%. Pero se crecía, hasta el último trimestre.</p>
<p style="text-align: left;">De todas maneras, ha habido un cambio radical de tendencia de dos tipos. Por un lado, un cambio en términos de la tasa de crecimiento y su causa, que ha sido una caída substancial de los valores financieros de la mayoría de las empresas, y sobre todo de las tecnológicas. Caída también relativa en términos históricos, porque si ustedes compraron su fondo de inversión en 1995 todavía están ganando dinero, por término medio. Ahora bien, si lo compraron en 1999 están perdiendo dinero. Es decir, caída con respecto a los altos niveles que se habían alcanzado. ¿Por qué y cómo? No daré todos los detalles, sino lo esencial que he podido investigar y que está en mi último libro, que se llama “La galaxia Internet”.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Fantasías empresariales</em></p>
<p style="text-align: left;">Por un lado, hay una crisis de las empresas .com, muchas de las cuales parecían increíbles proyectos empresariales cuando en realidad eran fantasías empresariales. La idea de que uno se iba a hacer multimillonario para siempre vendiendo por Internet tratamientos homeopáticos para perros es una idea muy interesante; a mucha gente le sirvió para hacer dinero, le subió el valor de la compañía y la vendieron inmediatamente e invirtieron en otra cosa. Esta gente ha hecho mucho dinero. Pero digamos que, por término medio, muchos de los grandes proyectos creativos que son muy interesantes y divertidos de las .com cayeron. Es lógico que cayeran en un mercado más duro.</p>
<p style="text-align: left;">Además, esta crisis de las .com fue amplificada por los comentarios negativos de dos tipos de personas. En primer lugar, los economistas académicos convencionales, que siempre odiaron la nueva economía, porque no la entendían y que siempre intentaron decir que al final esto caería. Tardó siete u ocho años, pero en la primera bajada de ciclo dijeron que la nueva economía ya no existía, cosa que ya veremos. Aunque probablemente nunca sabremos el fin de la historia, porque en medio llegó otra historia que lo complicó todo mucho más. En cualquier caso, había una oposición sistemática de los economistas académicos convencionales y de las grandes empresas de los sectores tradicionales, que realmente estaban asustadas por este nuevo grupo de empresarios absolutamente irreverentes que les estaban comiendo terreno y arrinconándoles. Se alegraron mucho. Yo conozco algunas que perdieron millones y millones de dólares y se alegraron, de todas maneras. La satisfacción personal de ver hundirse a todos aquellos niñatos irreverentes valía esos cuantos millones de dólares.</p>
<p style="text-align: left;">Junto a eso, lo que me importa señalar es que la crisis de las .com llevó a una crisis de confianza en la inversión en el sector tecnológico que produjo la caída de la cotización de valores de las empresas altamente productivas, magníficamente organizadas, con productos de gran calidad y altamente rentables. Todas las grandes tecnológicas -Cisco Sistems, Nokia, Siemens, Alcatel, etc-, eran y siguen siendo empresas que funcionan y obtienen beneficios. Sin embargo, fueron tremendamente castigadas por el mercado de valores. Y como fueron castigadas por el mercado de valores, hubo una retirada de la inversión y con ella sí que se produjo una crisis real dentro de las empresas, aunque no de todas. Por ejemplo, Nokia ha salido bastante bien parada, pero otras, como Ericsson, para hablar del mismo mercado, han sido fuertemente dañadas.</p>
<p style="text-align: left;">A esta reacción, en gran parte subjetiva, de los mercados, se añade también la caída de la tasa de crecimiento de los mercados electrónicos por tres razones. Las tres tienen alguna importancia en términos de lo que vamos a hablar después. ¿Se acuerdan del llamado efecto 2000, en que todos los ordenadores y el mundo se iba a parar el 1 de enero de 2000? Obviamente no pasó nada, pero miren por donde sí que ha pasado algo. Aquella especie de gran historia que montaron las empresas de software para ganar mucho dinero sobre la nada, porque era una rectificación elemental que había que hacer, produjo que todas aquellas empresas que se convencieron de cambiar su sistema informático en el año 1999 avanzaran lo que hubieran hecho en 2000 o 2001. Ahí sí que el efecto 2000 produjo un efecto perverso negativo, porque la tasa de proyección de los mercados cambió totalmente, porque lo que se tenía que hacer en 2000 o 2001 se hizo en 1999. Por lo tanto, en 2000 cayó. El único efecto catastrófico del efecto 2000 fue habérselo creído.</p>
<p style="text-align: left;">Segundo, la saturación relativa con respecto al crecimiento de la productividad en mercados existentes. Es decir, en términos económicos, el problema no es que se produzca mucho, sino que se aumente mucho la capacidad productiva, la productividad, en relación con el aumento de mercados. No es que los mercados disminuyan, es que los mercados no aumentan con la misma rapidez que crece la productividad. Toda gran revolución productiva implica que junto al desarrollo de la productividad tiene que haber un desarrollo paralelo de mercados, que crezcan al mismo tiempo.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Saturación de mercados</em></p>
<p style="text-align: left;">¿Qué ocurre? Que los mercados se saturaron a dos niveles. Primero, en términos de que dos tercios del planeta siguen sin entrar en esta nueva economía. Miles de millones de personas que podrían ser incorporadas a este mercado y como fuerza de trabajo productiva siguen excluidos. Por consiguiente, esta extraordinaria capacidad productiva se concentra entre un 25 y 30% del planeta, como máximo, en términos de población. Segundo, los usos y servicios de esta revolución tecnológica no se desarrollan por igual, sino que se concentran en aquellos sectores más directamente ligados a la práctica de las empresas y más directamente ligados a los bienes de consumo de masa ya establecidos. En cambio, por ejemplo, no se desarrollan al mismo nivel los usos y servicios en la educación, en la sanidad, en la protección del medio ambiente, en el desarrollo cultural, en el desarrollo artístico, en los sistemas de información y participación ciudadana, etc. Es decir, todo el sector de servicios públicos y sociales, que son los que emplean más gente, no se constituye como mercado porque no hay capacidad de consumo, pero sobre todo porque no hay un desarrollo tecnológico ligado a estos usos sociales. Por tanto, la revolución tecnológica se encierra en un callejón mucho más estrecho de lo que podía haber hecho.</p>
<p style="text-align: left;">A la crisis contribuyó también el ritmo de desarrollo tecnológico más lento de lo que se preveía de algunas innovaciones que hubiesen podido ampliar los mercados de manera significativa; es el famoso Internet móvil, la nanotecnología y la biotecnología controlada. Quiero decir que la biotecnología se desarrolló rápidamente, pero alguien se olvidó de que la gente no iba a comer productos alimenticios o agrícolas modificados genéticamente sin controles, que la gente no iba a empezar a medicarse genéticamente sin controles, etc. Alguien olvidó que en la revolución biotecnológica había una dimensión ética y de protección del medioambiente y de la salud de las personas que había que integrar en los proyectos empresariales. Cuando se dieron cuenta de esto, la revolución disminuyó su tasa de crecimiento y, por consiguiente, tampoco llegó a la renovación del proceso de innovación.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Efectos críticos</em></p>
<p style="text-align: left;">A partir de estas distintas capas de efectos críticos sobre la nueva economía, los inversores pierden la confianza en los mercados financieros, bajan las expectativas de ganancias enormemente y, en consecuencia, baja la inversión y cae el capital riesgo, porque el riesgo es demasiado y como la innovación dependía del capital riesgo y de la inversión en general, se para. Desciende enormemente la innovación tecnológica y empresarial y, aunque el consumo aguanta durante un tiempo, conforme van desvalorizándose los efectos financieros que la gente tenía en fondos de inversión, la gente ya empieza a limitar su consumo, empieza a endeudarse menos, restringe la demanda. Cayendo la inversión y la demanda el círculo virtuoso de la nueva economía que señalé anteriormente -confianza en la inversión, inversión, innovación, productividad y crecimiento- se invierte y funciona como círculo vicioso en lugar de como círculo virtuoso. Es decir, baja la inversión, baja la expectativa de ganancias, baja la confianza y el capital riesgo, la innovación y la productividad, se restringe el consumo, baja el empleo, etc.</p>
<p style="text-align: left;">Precisamente en esa coyuntura se produce otra crisis que algunos ya habíamos pensado que podía ocurrir, y no sólo por razones económicas, sino por razones sociales. En estos momentos estamos viviendo una profundización de la crisis de la nueva economía. La nueva economía se basa en productividad, y la productividad seguía creciendo, no a niveles de la economía general pero sí de las empresas. La productividad estaba relanzándose y se podía observar en términos de lo que ocurría en las empresas, sobre todo no en las tecnológicas, sino en las demás, que estaban incrementando su productividad. Los inventarios y estocs acumulados se estaban liquidando el verano pasado. La limpieza de fantasías .com del mercado financiero había aumentado algo la confianza en las inversiones. Un mayor rigor en la gestión había agilizado las empresas y había una nueva serie de innovaciones que estaban funcionando. Por ejemplo, el paso de los móviles de la tercera generación a los de la segunda generación y media. Había una especie de sentido común que, si no se podía dar el salto a Internet móvil, se utilizaba una Internet móvil en base a unos servicios que son los que el mercado puede asumir.</p>
<p style="text-align: left;">La entrada en vigor del euro se esperaba que permitiera a Europa agilizar su consumo y reforzar su nivel de integración económica. China e India siguen tirando del Tercer Mundo. China ha vuelto a crecer al 8% este año e India al 6,5 o 7%. Entre las dos representan, más o menos, un 40% de la población humana, aunque su producto interior bruto, obviamente, es mucho menor. Incluso yo diría algo que he observado de cerca y que me parecía interesante desde el punto de vista económico. Y es que el movimiento antiglobalización había forzado un debate serio en los medios dirigentes y políticos mundiales y se estaba pensando, y se piensa todavía, en la modernización económica de la periferia del planeta. Acabo de volver de Sudáfrica, donde hemos lanzado un comité en este sentido para el desarrollo africano. Es decir, había la idea de que quizás es cierto que habría que integrar a más gente en este sistema. Esto permitiría no solamente hacer una nueva economía más justa, sino también más dinámica en la medida que se incorporasen nuevos elementos.</p>
<p style="text-align: left;"><em>El cambio del 11-S</em></p>
<p style="text-align: left;">El 11 de septiembre cambia fundamentalmente este panorama. Aparte de los otros temas geopolíticos lo cambia en términos económicos, porque crea una incertidumbre básica. Y la incertidumbre es el peor enemigo de la inversión y del consumo. Cuando hay incertidumbre la gente se guarda el dinero. Lo guarda lo mejor que puede y, si es posible, compra un terrenito, porque esto siempre se sabe que es seguro. Entonces, el potencial de la nueva economía está allí y se ha difundido en muchas empresas, pero el contexto de incertidumbre está incrementando el ciclo a la baja, y ahora sí puede llevar a una nueva recesión. No estabamos en ninguna recesión, pero ahora sí puede haberla fácilmente.</p>
<p style="text-align: left;">Los gobiernos, empezando por el americano, lo han visto y, olvidándose de la idea de que no hay que intervenir en el mercado, están intentando una reactivación. Pero es una reactivación, sobre todo la norteamericana, hecha con muy mala pata, desde el punto de vista técnico. Hace cuatro días estuve en Ginebra, en un debate organizado en el marco de la Organización Internacional del Trabajo, entre Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001; Robert Reich, un economista americano del presidente Clinton para temas de trabajo, y yo. Era un debate del “International Herald Tribune” que se va a publicar ahora. Y coincidíamos enteramente en nuestro análisis, en el juicio sobre la reactivación.</p>
<p style="text-align: left;">Coincidíamos en decir que la reactivación americana se basa fundamentalmente en devolver impuestos a la gente, sobre todo a los ricos, y éstos lo ponen en su sistema de ahorro, pero no los gastan, no los reinvierten. Uno de los grandes efectos de la reactivación son dar dinero a las grandes empresas más afectadas, como a las compañías aéreas y las aseguradoras, para reforzar su solvencia financiera y que no quiebren, sin ningún efecto en la economía. El otro efecto es el incremento decisivo en gastos de defensa y seguridad, que está concentrado en un sector muy limitado y tiene un efecto multiplicador mínimo, con lo cual poca reactivación se puede esperar de ahí.</p>
<p style="text-align: left;">Y en Europa, Wim Duisenber, el presidente del Banco Central Europeo es un fundamentalista económico muy peligroso. Él, pase lo que pase, sigue manteniendo la austeridad fiscal, suba el ciclo, baje el ciclo o se hunda el mundo. Él lo que quiere es, sobre todo, que no haya inflación. Podemos morir sin inflación, pero que no haya inflación. Cuando el encefalograma de la economía sea totalmente plano, no habrá inflación, pero estaremos muertos económicamente. Stiglitz y Reich, como son más prudentes, decían que no es una cuestión personal, sino estructural, porque Europa es así. Yo creo que Europa es así, pero Duisenber también es así.</p>
<p style="text-align: left;">Así, lo que hay es una falta de medidas eficaces para la reactivación, en una situación de incertidumbre y en una situación en que la nueva economía estaba en el ciclo bajo. Cuando podía empezar a despuntar el elemento más peligroso ha habido creación de incertidumbre, porque con incertidumbre no hay riesgo y sin riesgo no hay innovación, y sin innovación no hay nueva economía. Este es el tema fundamental: alto grado de incertidumbre, bajan los grados de riesgo, y el riesgo es la base de la innovación sobre la que se basa la nueva economía en su productividad.</p>
<p style="text-align: left;"><em>La política urbana</em></p>
<p style="text-align: left;">¿Qué tiene que ver esto con la política urbana? Pues muchísimo. Creo que hay algo importante que señalar. La nueva economía necesita lugares productivos, necesita ciudades, sobre todo, productivas, y que lo sean en términos de la nueva economía. La nueva economía es una economía de flujos globales entre lugares localizados, entre territorios localizados. Por cierto, que un estudiante mío ha desarrollado el primer mapa de Internet, sobre todo el primer mapa de la producción de contenidos de Internet en el mundo; lo pueden ver en mi libro, pero es su tesis doctoral. Demuestra que Internet es la industria más concentrada del mundo. Está concentrada en unos cuantos países y, sobre todo, en las grandes áreas metropolitanas de unos cuantos países. Eso es, simplemente, porque Internet procesa información de alto nivel y alto valor añadido que está concentrada en las grandes áreas metropolitanas de aquellas sociedades que son capaces de generar información y procesarla en conocimiento.</p>
<p style="text-align: left;">Entonces, ¿qué ocurre con los lugares de creación de valor? Pues que son lugares muy seleccionados en todo el planeta, que acumulan riqueza sobre la base de su capacidad de información y de conocimiento. Veamos esto. La economía local no es enteramente global. La economía local, en términos de empleo, tiene una gran parte del empleo que no es mercantil, no es un empleo que dependa de la capacidad de comercio e intercambio. Son los servicios públicos, los servicios personales, los servicios municipales, la educación, etc. Todo esto no depende de la competitividad de las empresas en sí. Por lo tanto, todo este sector es un sector protegido contra la competencia global. Ahora bien, ocurre que todo este empleo depende, en último término, de la capacidad pública de captación de recursos. Y esa capacidad depende de la capacidad impositiva que se tenga en función de la economía. Y esa economía depende de la capacidad competitiva de las empresas en los mercados globales.</p>
<p style="text-align: left;">O sea, que incluso el sector protegido en términos de empleo, depende de lo que haga el sector no protegido en términos de empleo. ¿Que de qué depende? Depende de la competitividad global de ese territorio basada en la productividad. Ahora vamos conectando temas. Y esa productividad y esa competitividad dependen fundamentalmente de cuatro elementos. El primero es la conectividad y la infraestructura tecnológica de este territorio. Quiere decir que sea un territorio situado en mercados abiertos que son globales, no quiere decir que se venda todo fuera, quiere decir que tiene que haber cosas que lleguen y cosas que salgan y con gran flexibilidad, no solamente en términos de lo que se vende, sino en términos de los servicios que se requieren y los insumos que se requieren en la producción. Eso quiere decir infraestructuras de comunicación, Internet, capacidad de usar esas telecomunicaciones y ese Internet, y estructuras de comunicación de todo tipo. Conectividad.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Red de insumos</em></p>
<p style="text-align: left;">Por eso las grandes áreas metropolitanas bien conectadas del planeta son las que generan valor, porque lo primero para estar en esa red local de insumos, de ventas y de competencias es estar en esa red, estar conectado. Por eso el conectarse por fibra óptica o por Internet no es un lujo de la tecnocracia. Es la base fundamental. Lo mismo que la economía industrial se construyó en el siglo XIX sobre la base del ferrocarril y los puertos. Las infraestructuras de comunicaciones y telecomunicaciones son esenciales. Sin eso no hay nada que hacer.</p>
<p style="text-align: left;">Pero al mismo tiempo esas infraestructuras solamente transmiten productividad y competitividad si hay los recursos humanos para manejarlas. ¿Y cuáles son esos recursos humanos? Son, fundamentalmente, capacitación educativa y tecnológica. Capacidad tecnológica no quiere decir que todo el mundo sea informático, quiere decir que todo el mundo sea capaz de entender qué puede hacer con la informática, que es distinto. Los ordenadores son cada vez más fáciles de hacer funcionar, ese no es el problema. El problema es tener la capacidad mental de integrar esa herramienta. Si alguien no sabe qué hacer con un ordenador, llama a su hijo o nieto de diez años, sobre todo a los nietos, y se lo resuelven. Ellos saben qué es lo que hay que hacer. Por eso mi propuesta es siempre realizar campañas de alfabetización de las personas de mi edad por sus nietos, en base a Internet. Y funciona. En Finlandia lo hacen así y funciona muy bien. Recursos humanos producidos localmente a través del sistema educativo o del sistema universitario o atraídos. Es decir, la capacidad de importación de talento.</p>
<p style="text-align: left;">Tercero, capacidad de innovación. Y la capacidad de innovación requiere, además de esos recursos humanos, instituciones de innovación: universidades, centros de I + D de empresas y los llamados medios de innovación, que a veces son parques tecnológicos. Pero, cuidado, porque los parques tecnológicos muchas veces son operaciones inmobiliarias, operaciones de prestigio que encierran especulación sin más. El tema del parque tecnológico, para que lo sea, ha de empezar como Silicon Valley. Este parque empezó el año 1951 con un parque tecnológico hecho por la universidad de Stanford en un terreno magnífico. Ofrecía, en contacto con sus laboratorios de investigación, a las empresas que quisieran instalarse, alquilarles el terreno a cien años por un dólar al año. Buen negocio, ¿no? Sólo tenía que pasar dos exámenes. Uno de la escuela de ingenieros para determinar la calidad tecnológica. Y otro de la escuela empresarial para determinar el proyecto empresarial. Y si era un buen proyecto tecnológico y empresarial, al parque.</p>
<p style="text-align: left;">¿Qué quiere decir? No solamente que disfrutaran de la belleza del entorno, sino que cualquier empresa que llegaba allí ya sabía que la otra era buena porque había pasado ese examen. Es decir, la evaluación tecnológica-empresarial de las empresas es fundamental para que no les pase como les ocurrió a la Cartuja de Sevilla, que empezaron por una feria de atracciones, el parque temático Isla Mágica, y pocas empresas decidieron situarse allí como ejemplo de parque tecnológico.</p>
<p style="text-align: left;">Por tanto, centros de innovación, pero en último término los que producen la innovación son los innovadores. La fuente de innovación no son los parques tecnológicos, ni las universidades, ni los centros de I+D, sino los innovadores e investigadores. Es decir, en último término, son mentes. Pero como las mentes suelen ir ligadas a los cuerpos, resulta que para tener mentes en condiciones hay que tener servicios públicos, sociales, educativos, culturales, de salud y de medio ambiente que funcionen, al mismo tiempo.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Calidad urbana e innovación</em></p>
<p style="text-align: left;">Un interesante analista norteamericano, Hopkins, presentó el año pasado un libro llamado “La nueva geografía de la innovación” en el que demuestra la relación entre calidad urbana e innovadores. Es decir, la nueva economía, en Europa y Estados Unidos, ha surgido en las grandes metrópolis y, sobre todo, en los lugares culturalmente más dinámicos y avanzados de entre esas grandes metrópolis. Es una economía que surge en ciudades como Nueva York o San Francisco, en Londres, París, Estocolmo o Helsinki. Y en España surge en Barcelona y Madrid. Es decir, son los lugares donde hay una capacidad cultural y una capacidad de innovación acumulada. Porque los innovadores pueden elegir dónde trabajar, y eligen los lugares donde se encuentran mejor, que es donde hay cultura de innovación y calidad cultural de vida, y esta calidad es muy subjetiva. A los de Nueva York la mugre de allí les parece la cosa más bonita del mundo, mientras que a la gente de California los grandes espacios del desierto, donde no hay nada, le parecen mucho más interesantes.</p>
<p style="text-align: left;">Lo fundamental, en este aspecto, es que hay una relación positiva entre calidad urbana y atracción de los innovadores y del talento que se requiere para esta innovación. Pero yo diría que junto a esta relación que ya está establecida en el mundo entre las grandes ciudades y la atracción de personas con valor añadido, de forma menos elitista creo que se puede sostener también que la capacidad de generación de buenas condiciones de vida en la ciudad produce una calidad de fuerza de trabajo de todo tipo, y no sólo los innovadores de punta. Esto genera una productividad media, que es lo más importante para la economía, de alto valor.</p>
<p style="text-align: left;">Si hay grandes innovadores pero luego los técnicos y gerentes medios son de mala calidad, esos innovadores se quedan solos en la productividad económica. Es aquí donde el modelo finlandés me parece más interesante; como algunos saben, lo he estudiado y me obsesiona en estos momentos. En este modelo, un Estado de bienestar dinámico -que asegura la protección social, la estabilidad social y excelente educación y salud para todos, con servicios públicos que funcionen- genera unas bases de productividad a través del capital humano que eso representa. Además de que la gente vive bien, segura y tranquila, repercute en que son altamente productivos. Allí hay la conexión entre innovación, calidad de la fuerza de trabajo y calidad urbana, tanto en los aspectos de calidad de vida en general como de servicios públicos.</p>
<p style="text-align: left;"><em>El contexto actual</em></p>
<p style="text-align: left;">Y acabo, pues, tratando de ver cómo esa relación entre política urbana y nueva economía se replantea en el contexto actual de posible recesión y de crisis profundizada de la nueva economía. Por un lado, como toda crisis que puede convertirse en grave y estructural, requiere medidas reactivadoras de relanzamiento económico por parte del sector público. Porque en la medida en que hay incertidumbre y mientras el clima económico no cambie, la inversión privada no va a tirar. Ahora bien, esta reactivación económica puede plantearse en términos retrógrados y defensivos. Es decir, darles dinero a las empresas para que no quiebren y darlo al sector militar y de seguridad. Simplemente se pone dinero para que la economía no se hunda, que es lo que está haciendo Bush en América en estos momentos.</p>
<p style="text-align: left;">O lo que algunos de nosotros estamos llamando un “keynesianismo de la información”. ¿Qué quiere decir esto? Como saben, la crisis de la década de 1930 hubiera seguido con una poscrisis después de la guerra si no hubiera habido una serie de inversiones públicas que reactivaron la economía. Esta fue la propuesta de Keynes y de allí salió el keynesianismo, que fue la doctrina dominante en los medios económicos hasta, más o menos, principios de la década de 1970 y que aseguró una expansión del capitalismo, con conquistas sociales al mismo tiempo. El keynesianismo, en estos momentos, no puede ser el mismo de entonces, en el sentido que los mercados se regulan de manera diferente, hay mayor libertad. Pero como reactivación económica fue fundamentalmente obra pública, obra de infraestructura.</p>
<p style="text-align: left;">Pero ahora, ¿cuál es la obra de infraestructura? Es obra de infraestructura en recursos humanos, en infraestructura tecnológica, en investigación, en enseñanza, etc. El otro día dábamos el ejemplo de que la inversión en infraestructura informacional, hablando claro, son los maestros. Porque nuestras sociedades invierten en todo menos en los que tienen que enseñar a los niños a ser los recursos humanos de la economía de la información. El salario medio en Estados Unidos es de 37.000 dólares y los maestros ganan una media de 33.000. Por lo tanto, son los peor pagados y los menos formados, no aguantan y van concentrando a la gente más desmoralizada.</p>
<p style="text-align: left;">En España y Catalunya tenemos una gran vocación, pero claro, con la vocación se va hasta cierto punto. Pero sin paga coherente, con el valor que la sociedad le da a la educación y sin formación y reciclaje continuo para entrar en la economía de la información, no hay economía que aguante. A alguien se le está empezando a ocurrir la idea de que el keynesianismo de ahora pasa por invertir en tecnología de la información, en telecomunicaciones y en maestros. Maestros que, además, al ser empleo, multiplican el empleo y multiplican también los efectos del aumento de paga de los maestros, con lo cual supongo que los maestros se pondrán muy contentos. Yo, por ejemplo, no aumentaría tanto el sueldo a los profesores de la universidad, pero si a los maestros, porque es realmente vergonzoso. Y están en la primera línea de lo que es la sociedad de la información, que son nuestros hijos. Y a lo que le damos menos importancia es a nuestros hijos, en realidad, en la práctica, en términos de lo que se paga y lo que se valora.</p>
<p style="text-align: left;"><em>La inversión fundamental</em></p>
<p style="text-align: left;">Entonces, inversión en educación, cultura, tecnología y servicios públicos que acrecientan la productividad en un territorio determinado es la inversión fundamental que permite al mismo tiempo relanzar y reactivar la economía. A la vez, en tiempo de crisis tan importante como reactivar la economía es incrementar la cohesión de la sociedad. Incrementar la cohesión social, la confianza ciudadana, la relegitimación de las instituciones democráticas, porque si no, con el pretexto de los imperativos de seguridad se pueden acabar recortando todas las libertades. En este sentido, la inversión en educación, cultura, tecnología, investigación y servicios públicos es la inversión que a la vez reactiva más directamente la economía y favorece la cohesión social. Y esta inversión se gestiona, es conocido en todo el mundo, mucho más eficaz, concreta y legítimamente a nivel local, a partir de los ayuntamientos. Y esto no lo digo porque esté en un ayuntamiento.</p>
<p style="text-align: left;">Acabaría diciendo que, en términos concretos, parece que la situación actual es tal que el eslogan podría ser «A casita, que llueve y puede ser ántrax». Pero esa actitud de encerrarse y renunciar a ver la crisis y renunciar a superarla es autodestructiva. En mis viajes por China me enseñaron una cosa que nunca olvidaré, muy profundamente chino y confuciano, y es que el ideograma chino que significa crisis, es el mismo que significa oportunidad, que toda crisis es oportunidad. Yo creo que hemos estado viviendo en un modelo de nueva economía extraordinariamente creativo, pero que no era sostenible. No era sostenible no tanto por razones económicas, que se podían reestructurar desde su propia dinámica, sino por la inserción social, cultural y ecológica en el mundo.</p>
<p style="text-align: left;">Quizás esta crisis, que ha sido en parte generada desde dentro de la nueva economía y después profundizada por acontecimientos geopolíticos, puede ayudarnos a repensar el modelo y generar un nuevo tipo de nueva economía; un nuevo tipo de innovación informacional que pase por la conexión entre servicios públicos y cohesión social. Yo diría que esa nueva estrategia pasa por la articulación entre la productividad globalmente competitiva y el interés común localmente gestionado.</p>
<p style="text-align: left;"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://www.ddooss.org/articulos/textos/Manuel_Castells.htm" target="_blank">www.ddooss.org</a></p>

	Etiquetas: <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/manuel-castells/" title="Manuel Castells" rel="tag">Manuel Castells</a><br />
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		<title>Entrevista a Gilles DeleuzeToni Negri</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 09:00:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[T.N. En su vida intelectual el problema de lo político parece haber estado siempre presente. Por una parte, la intervención en los movimientos de las prisiones, de los homosexuales, de la autonomía italiana, de los palestinos; por otra parte, la problematización constante de las instituciones, que se busca y se entremezcla en su obra desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px; text-align: left;">T.N. En su vida intelectual el problema de lo político parece haber estado siempre presente. Por una parte, la intervención en los movimientos de las prisiones, de los homosexuales, de la autonomía italiana, de los palestinos; por otra parte, la problematización constante de las instituciones, que se busca y se entremezcla en su obra desde el libro sobre Hume <sup>1</sup> hasta el libro sobre Foucault <sup>2</sup>.<span id="more-1257"></span> ¿De dónde viene esta aproximación continua a la cuestión de lo político y cómo tal cuestión logra mantenerse siempre presente en el curso de su obra? ¿Por qué la relación movimiento-instituciones es siempre problemática?</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Me interesaban los movimientos, las creaciones colectivas, y no tanto las representaciones. En las “instituciones” hay todo un movimiento que se distingue a la vez de las leyes y de los contratos. Al comienzo me interesé más por el derecho que por la política. Yo encontraba en Hume una concepción muy creadora de la institución y del derecho. Y lo que me gustaba en Masoch y Sade <sup>3</sup> eran las concepciones completamente torcidas, del contrato según Masoch y de la institución según Sade, relacionadas con la sexualidad. Aún hoy, el trabajo de François Ewald para restituir una filosofía del derecho me parece esencial. No es que me interese la ley ni las leyes (ley es una noción vacía y leyes son nociones serviles) ni siquiera el derecho a los derechos; lo que me interesa es la jurisprudencia. Porque lo que verdaderamente es creador de derecho es la jurisprudencia. Sería importante que ella no sólo quedara confiada a los jueces. Los escritores deberían leer no tanto el código civil sino, sobre todo, los atados de jurisprudencia. Hoy, por ejemplo, se sueña ya con establecer el derecho de la biología moderna; pero todo en la biología moderna, en las nuevas situaciones que ella crea, en los nuevos acontecimientos que hace posibles, es asunto de jurisprudencia. Y de lo que hay necesidad no es de un comité de sabios, moral y pseudocompetente, sino de grupos de usuarios. Ahí es cuando se pasa del derecho a la política. En cuanto a mi paso a la política lo viví en carne propia en Mayo del 68, a medida que entraba en contacto con problemas precisos y gracias a Guattari, gracias a Foucault, gracias a Elie Sambar. El Anti-Edipo <sup>4</sup> fue por completo un libro de filosofía política.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: left;">T.N. Los acontecimientos de Mayo del 68 fueron para usted el triunfo de lo intempestivo, la realización de la contraefectuación. Ya en los años anteriores al 68, en el trabajo sobre Nietzsche <sup>5</sup> o incluso un poco más tarde en Sacher Masoch, lo político es reconquistado como posibilidad, acontecimiento, singularidad. Hay corto-circuitos que abren el presente hacia el futuro y que modifican las propias instituciones. Pero después del 68 esta evaluación parece matizarse: el pensamiento nómada se presenta siempre, en el tiempo, bajo la forma de la contra-efectuación instantánea; en el espacio, solamente un “devenir minoritario es universal”. ¿En qué consiste, sin embargo, la universalidad de lo intempestivo?</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Sucedió que me fui volviendo sensible, y cada vez más, a la posible distinción entre el devenir y la historia. Nietzsche decía que no se hace nada importante sin un “nubarrón no histórico”. No se trata de una oposición entre lo eterno y lo histórico, ni entre la contemplación y la acción: Nietzsche habla es de aquello que se hace, del acontecimiento mismo o del devenir. Aquello que la historia capta del acontecimiento es su efectuación en los estados de cosas, pero el acontecimiento en su devenir escapa de la historia. La historia no es la experimentación; ella es solamente el conjunto de condiciones casi negativas que hacen posible la experimentación de algo que escapa a la historia. Sin la historia, la experimentación quedaría indeterminada, incondicionada, pero la experimentación no es histórica. En un gran libro de filosofía, Clio, Péguy explicaba que hay dos maneras de considerar el acontecimiento, una que consiste en transcurrir el acontecimiento recogiendo la efectuación en la historia, el condicionamiento y el pudrimiento en la historia, pero otra que consiste en elevar el acontecimiento, instalándose en él como en un devenir, rejuveneciendo y a la vez envejeciendo en él, pasando por todos sus componentes o singularidades. El devenir no está en la historia, no es de la historia; la historia designa solamente el conjunto de condiciones, por recientes que sean, de las que nos apartamos para “devenir”, es decir, para crear algo nuevo. Eso es exactamente lo que Nietzsche llama lo intempestivo. Mayo del 68 fue la manifestación, la irrupción de un devenir en estado puro. Hoy se ha puesto de moda denunciar los horrores de la revolución. Eso no es nada nuevo, todo el romanticismo inglés está colmado por una reflexión sobre Cromwell muy análoga a la que se hace hoy sobre Stalin. Se dice que las revoluciones tienen un mal porvenir. Pero es que no se cesa de entremezclar dos cosas, el porvenir de las revoluciones en la historia y el devenir revolucionario de la gente. En los dos casos no se trata de la misma gente. La única oportunidad de los hombres está en el devenir revolucionario, lo único que puede conjurar la vergüenza o responder a lo intolerable.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">T.N. Me parece que Mil Mesetas <sup>6</sup>, al que considero una grandiosa obra filosófica, es también un catálogo de problemas irresolutos, sobre todo en el campo de la filosofía política. Las parejas conflictuales proceso-proyecto, singularidad-sujeto, composición-organización, líneas de fuga-dispositivos y estrategias, micro-macro, etc., todo ello es sin cesar abierto y permanece abierto con una voluntad teórica inaudita y con una violencia que recuerda el tono de las herejías. No tengo nada en contra de semejante subversión, por el contrario… Pero algunas veces me parece escuchar una nota trágica, cuando no se sabe a dónde conduce “la máquina de guerra”.</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Estoy muy impresionado con la que usted me dice… Creo que ni Félix ni yo abandonamos el marxismo, aunque de dos maneras diferentes tal vez. Y es porque nosotros no creemos en una filosofía política que no esté centrada en el análisis del capitalismo como sistema inmanente que no cesa de repeler sus propios límites y que se los vuelve a encontrar en una escala ampliada, porque el límite es el propio capital. Mil Mesetas indica muchas direcciones de las cuales habría tres principales: primera, nos parece que una sociedad se define menos por sus contradicciones que por sus líneas de fuga, ella fluye por todas partes y es muy interesante tratar de seguir, en tal o cual momento, las líneas de fuga que se perfilan. Tomemos el ejemplo de la Europa actual: los políticos occidentales y los tecnócratas han hecho un esfuerzo enorme para construirla uniformizando regímenes y reglamentos, pero lo que comienza a sorprender es, por una parte, las explosiones entre los jóvenes, entre las mujeres, en relación con el simple ensanche de los límites (esto no es “tecnocratizable”). Y, por otra parte, que esta Europa ya está completamente superada, aún antes de haber comenzado, superada por los movimientos que vienen del este. Estas son muy serias líneas de fuga. Hay otra dirección en Mil Mesetas que consiste en tener en cuenta las minorías en vez de las clases. Y por último, una tercera dirección, que consiste en buscar un principio básico para las “máquinas de guerra”, las cuales no se definirían por la guerra sino por una cierta manera de ocupar el espacio-tiempo o de inventar nuevos espacios-tiempo: por ejemplo, no se ha tenido suficientemente en cuenta cómo la Organización de Liberación Palestina (O.L.P.) tuvo que inventar un espacio-tiempo en el mundo árabe. Los movimientos revolucionarios y también los movimientos artísticos son así máquinas de guerra.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">T.N. Dice usted que todo ello tiene un tono trágico o melancólico. Me parece ver por qué. Yo fui muy afectado por las páginas de Primo Levi donde explica que los campos de concentración nazis insertaron en nosotros “la vergüenza de ser hombres”. No que seamos todos responsables del nazismo, aclara él, como se quisiera hacernos creer, sino porque hemos sido manchados, mancillados por él: incluso los sobrevivientes de los campos de concentración tuvieron que pactar compromisos con el fin de sobrevivir. Vergüenza de que haya habido nazis, vergüenza de no haber podido ni sabido impedirlo, vergüenza de haber pactado compromisos, es todo aquello que Primo Levi llama la “zona gris”. Y sucede también que experimentamos la vergüenza de ser hombres en circunstancias irrisorias: ante la vulgaridad de pensamiento, ante una emisión de variedades, ante el discurso de un ministro, ante las declaraciones de las “buenas gentes”. Este es uno de los motivos más poderosos de la filosofía y forzosamente provoca una filosofía política.</p>
<p style="text-align: left;">G.D. En el capitalismo sólo hay una cosa universal, el mercado. No hay Estado universal justamente porque hay un mercado universal del que los Estados son centros o Bolsas. Ahora bien, el mercado no es universalizante, homogeneizante, sino una fantástica fábrica de riqueza y miseria. Los derechos del hombre no nos harán bendecir los “gozos” del capitalismo liberal, del cual participan activamente. No hay Estado democrático que no esté comprometido hasta el fondo en esta producción de miseria humana. La vergüenza es que no tengamos ningún medio para defender y realizar los devenires, comprendiendo ahí aquellos que están dentro de nosotros mismos. Cómo girará un grupo, cómo recaerá en la historia, es algo que impone una perpetua “preocupación”. Ya no disponemos de la imagen del proletario al que le era suficiente tomar conciencia.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">T.N. ¿Cómo puede ser potente el devenir minoritario? ¿Cómo puede la resistencia volverse insurrección? Al leerlo tengo siempre dudas sobre las respuestas que habría que darle a tales preguntas, incluso si en sus libros encuentro el impulso que me obliga a reformular teórica y prácticamente tales preguntas. Sin embargo, cuando leo sus páginas sobre la imaginación o las nociones comunes en Spinoza <sup>7</sup> o cuando sigo en la Imagen-Tiempo <sup>8 </sup>su descripción sobre la composición del cine revolucionario en los países del Tercer Mundo y yo asumo con usted el paso de la imagen a la fabulación, a la praxis política, casi tengo la impresión de haber encontrado una respuesta… ¿O me equivoco? ¿Existe un modo por el que la resistencia de los oprimidos pueda volverse eficaz y lo intolerable definitivamente borrado? ¿Existe un modo para que la masa de singularidades y de átomos que somos todos pueda presentarse como poder constituyente o, por el contrario, debemos aceptar la paradoja jurídica según la cual el poder constituyente no puede ser definido sino por el poder constituido?</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Las minorías y las mayorías no se distinguen por el número. Una minoría puede ser más numerosa que una mayoría. Aquello que define la mayoría es un modelo al que hay que conformarse: por ejemplo, europeo medio, adulto, varón, habitante de las ciudades… Mientras que una minoría no tiene modelo, es un devenir, un proceso. Se puede decir que la mayoría no es nadie. Pero todo el mundo, bajo un aspecto u otro, es agarrado por un devenir minoritario que lo llevaría a caminos desconocidos si se decidiera a seguirlo. Cuando una minoría crea modelos es porque desea volverse mayoritaria, y sin duda es inevitable para su supervivencia o su salvación (por ejemplo tener un Estado, ser reconocido, imponer sus derechos). Pero su potencia viene de lo que ella ha sabido crear y que pasará más o menos por el modelo sin depender de él. El pueblo es siempre una minoría creadora y lo sigue siendo incluso cuando conquista una mayoría: las dos cosas pueden coexistir porque no se viven en el mismo plano. Los más grandes artistas (jamás los artistas populistas) apelan a un pueblo y constatan que “el pueblo falta”. Mallarmé, Rimbaud, Klee, Berg. En el cine los Straub. El artista no puede sino apelar a un pueblo, tiene necesidad de él en lo más profundo de su empresa, no tiene que crearlo y no lo puede hacer. El arte es aquello que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza. Pero el pueblo no puede ocuparse de arte. ¿Cómo se crea un pueblo? ¿Con qué sufrimientos abominables? Cuando un pueblo se crea es por sus propios medios pero para reunirse con alguna cosa del arte (Garel dice que el Museo de Louvre contiene una cantidad abominable de sufrimiento) o para que el arte se reúna con aquello que le faltaba. La utopía no es un buen concepto: lo que hay es más bien una “fabulación” común al pueblo y al arte. Habría que retomar la noción bergsoniana de fabulación para darle un sentido político.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">T.N. En su libro sobre Foucault y también en la entrevista de televisión en el INA (Instituto Nacional Audiovisual), propone usted profundizar el estudio de tres ejercicios de poder: El Soberano, El Disciplinario y, sobre todo, el del Control sobre la “comunicación” que hoy se está volviendo hegemónico. Este último argumento remite, por una parte, a la más alta perfección de la dominación, que afecta también la palabra y la imaginación, pero, por otra parte, nunca antes como ahora todos los hombres, todas las minorías, todas las singularidades, están en la capacidad potencial de tomar la palabra y llegar con ella a un grado más alto de libertad. En la utopía marxista de los Grundrisse, el comunismo se configura justamente como una organización transversal de individuos libres, sobre una base técnica que garantiza las condiciones. ¿Es pensable aún el comunismo? ¿En una sociedad de comunicación es menos utópico que antes?</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Ciertamente hemos entrado en sociedades de “control” que ya no son exactamente disciplinarias. Con frecuencia se cree que Foucault es quien piensa las sociedades de disciplina y su técnica principal, el encierro (no sólo el hospital y la prisión sino también la escuela, la fabrica, el cuartel). Sin embargo, Foucault es uno de los primeros en decir que las sociedades disciplinarias son aquello que estamos abandonando y aquello que ya no somos. Entramos en sociedades de control que ya no funcionan por encierro sino por control continuo y comunicación instantánea. Burroughs comenzó el análisis de estas nuevas sociedades. Claro que no se deja de hablar de prisión, de escuela, de hospital: instituciones que están en crisis. Pero si están en crisis es precisamente en los combates de retaguardia. A tientas se implementan nuevos tipos de sanciones, de educación, de asistencia. Los hospitales abiertos, los equipos de curación a domicilio, etc., han aparecido desde hace un rato. Se puede prever que la educación será cada vez menos un medio cerrado y que se distinguirá cada vez menos del medio profesional como otro medio cerrado, pero que los dos desaparecerán en provecho de una terrible formación permanente, de un control continuo ejercido sobre el obrero-alumno o sobre el técnico-universitario. Se intenta hacernos creer en una reforma de la escuela, cuando lo que se está haciendo es liquidarla. Usted mismo analizó, hace tiempo, una mutación del trabajo en Italia, con formas de trabajo interino, a domicilio, que se han confirmado después (y nuevas formas de circulación y de distribución de los productos). A cada tipo de sociedad se puede hacer corresponder evidentemente un tipo de máquina: máquinas simples o dinámicas para las sociedades de soberanía, máquinas energéticas para las disciplinarias, máquinas cibernéticas y computadoras para las sociedades de control. Pero las máquinas no explican nada; hay que analizar los agenciamientos colectivos de los cuales las máquinas no son sino una parte. Frente a las próximas formas de control incesante en espacio abierto, puede suceder que los más duros encierros nos lleguen a parecer como pertenecientes a un pasado delicioso y benévolo. La investigación de los “universales de la comunicación” tiene por qué hacernos temblar. Es verdad que antes incluso de que se organicen realmente las sociedades de control, las formas de delincuencia o de resistencia a ellas (dos casos distintos) han aparecido también. Por ejemplo los virus de los computadores, que reemplazarán las huelgas y aquello que en el siglo XIX se llamaba “sabotaje” (el chapuz en la máquina).</p>
<p style="text-align: left;">Pregunta usted si las sociedades de control o de comunicación no suscitarán formas de resistencia capaces de hacer posible cierto comunismo concebido como “organización transversal de individuos libres”. Yo no sé, quizá. Pero no en la medida en que las minorías puedan tomar la palabra. Tal vez la palabra, la comunicación, están podridas. Están penetradas completamente por el dinero, y no por accidente, sino por naturaleza. Es necesaria una desviación de la palabra. Crear siempre ha sido una cosa distinta que comunicar. Lo importante será tal vez crear vacuolas de no comunicación, interruptores, para escapar del control.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">T.N. En Foucault y en El Pliegue <sup>9</sup> parece que los procesos de subjetivación son estudiados con mucha más atención que en sus otros libros. El sujeto es el límite de un movimiento continuo entre un adentro y un afuera. ¿Qué consecuencias políticas trae esta concepción del sujeto? Si el sujeto no puede reducirse a la exterioridad de la ciudadanía, ¿puede sí instaurar tal ciudadanía en el poder y la vida? ¿Puede el sujeto volver posible una nueva pragmática militante que sea a la vez “pietas” por el mundo y construcción muy radical? ¿Cuál es la política adecuada para prolongar en la historia el esplendor del acontecimiento y de la subjetividad? ¿Cómo pensar una sociedad sin fundamento pero potente, sin totalidad pero absoluta como en Spinoza?</p>
<p style="text-align: left;">G.D. Se puede en efecto hablar de procesos de subjetivación cuando se consideran las maneras diversas como individuos y colectividades se construyen como sujetos: tales procesos no cuentan sino en la medida en que escapen a la vez de los saberes constituidos y de los poderes dominantes. Incluso si después ellos engendran nuevos poderes o vuelven a pasar por los saberes. Pero en su momento, los procesos de subjetivación tienen una espontaneidad rebelde. No hay ningún retorno al “sujeto”, es decir, a una instancia dotada de deberes, poder y saber. Más que procesos de subjetivación podría hablarse de nuevos tipos de acontecimiento. Acontecimientos que no se explican por los estados de cosas que los suscitan y en los que recaen. Los acontecimientos se elevan un instante y es ese momento el que es importante, es la oportunidad que hay que saber asir. O simplemente podríamos hablar del cerebro: el cerebro es exactamente el límite de un movimiento continuo y reversible entre un adentro y un afuera, es la membrana entre los dos. Las nuevas aperturas cerebrales, las nuevas maneras de pensar, no se explican por micro-cirugía; sin embargo, la ciencia debe esforzarse en saber lo que puede haber ocurrido en el cerebro cuando se empieza a pensar de manera diferente. Subjetivación, acontecimiento o cerebro, me parece que de alguna manera vienen a ser una misma cosa. Lo que más nos hace falta hoy es poder creer en el mundo. Hemos perdido el mundo o hemos sido desposeídos de él. Creer en el mundo es suscitar acontecimientos, incluso muy pequeños, que escapen del control o que den lugar a nuevos espacios-tiempo. Es lo que usted llama pietas. A nivel de cada tentativa es como se juzga la capacidad de resistencia o, por el contrario, la sumisión a un control. Y a la vez son necesarios creación y pueblo.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">1. Empirisme et subjectivité. PUF, 1953 (Empirismo y Subjetividad. Barcelona: Gedisa, 1993).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">2. Foucault, Minuit, 1986 (Foucault. Barcelona: Paidos, 1989).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">3. Presentation de Sacher Masoch, 1967 (Presentación de Sacher Masoch. Madrid: Taurus, 1973).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">4. El Anti-Edipo (1972) fue un libro nacido de Mayo del 68, escrito en colaboración con Félix Guattari (El Anti-Edipo. Barcelona: Paidos, 1985).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">5. Nietzsche et la philosophie, PUF 1962 (Nietzsche y la Filosofía. Barcelona : Anagrama, 1990).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">6. Mille plateux. Minuit, 1980, en colaboración con Félix Guattari (Mil Mesetas. Valencia: Pre-Textos, 1993).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">7. Spinoza, philosophie practique, Minuit, 1981 (Spinoza: Filosofía Práctica. Barcelona: Tusquets, 2001).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">8. Cinema 2: L´Image-Temps, Minuit, 1983 ( La Imagen-Tiempo. Estudios sobre Cine 2. Barcelona: Paidos, 1969. Véase también La Imagen-Movimiento. Estudios sobre Cine 1, en la misma editorial).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">9. Le pli, Leibniz et le baroque, Minuit, 1988 (El Pliegue. Leibniz y el Barroco. Barcelona: Paidos, 1989).</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;"><br />
</span></p>
<p class="Estilo9" style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">Esta entrevista fue publicada inicialmente en francés en la revista <em>Futur Antérieur</em>. Nro. 1, 1990 y luego en el libro <em>Pourparlers</em>. Minuit, 1990 (Conversaciones. Valencia : Pre-Textos, 1996).</span></p>
<p class="Estilo9" style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">La versión que presentamos aquí fue publicada por el Magazín Dominical. Nro. 511 “Dossier Deleuze-Guattari”, febrero 7 de 1993, pp. 14-18.</span></p>
<p class="Estilo9" style="text-align: left;"><span style="font-size: x-small;">Traducción: Edgar Garavito </span></p>
<p class="Estilo9" style="text-align: left;">
<p class="Estilo9" style="text-align: left;"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/Deleuze_Toni_Negri.htm" target="_blank">www.ddooss.org</a></p>

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		<title>La naturalesa, prehistòria de la ciutatManuel Cruz</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 10:19:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[català]]></category>

		<category><![CDATA[Manuel Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Hi ha ciutats la imatge prèvia de les quals inclou els seus habitants, i altres que, per raons en principi difícils de determinar, són fantasiejades buides. Després, quan el somni de conèixer-les es materialitza, quan es té l&#8217;oportunitat de visitar-les, les persones que hi viuen passen a ser un element inesquivable: ja no es pot [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hi ha ciutats la imatge prèvia de les quals inclou els seus habitants, i altres que, per raons en principi difícils de determinar, són fantasiejades buides. Després, quan el somni de conèixer-les es materialitza, quan es té l&#8217;oportunitat de visitar-les, les persones que hi viuen passen a ser un element inesquivable: ja no es pot pensar en aquests indrets sense recordar els seus veïns. Hi deu haver alguna cosa de simptomàtica en aquest procés. Un urbanista probablement ho atribuiria a la influència d&#8217;un model de ciutat com les del sud dels Estats Units (Phoenix, Dallas o Atlanta), que són pràcticament per definició urbs sense gent, ciutats plenes de túnels i passadissos, pensades per ser utilitzades sense participar en l&#8217;esfera pública. Ciutats dissenyades valorant la mobilitat per sobre de la comunitat, en què les persones desapareixen fins i tot del nostre camp visual -o, en el millor dels casos, queden relegades a la condició d&#8217;imatges fugaces, de mers perfils borrosos a través d&#8217;alguna finestreta.<span id="more-1250"></span></p>
<p>Alguna cosa d&#8217;això hi deu haver. Però és més probable que aquesta predisposició inicial a no incloure les persones en la representació de la seva ciutat tingui a veure amb una altra cosa. Potser funcioni perquè està molt a prop de la fantasia de l&#8217;home contemporani: la ciutat és <em>la nova naturalesa</em>. L&#8217;antiga naturalesa és ja tan sols la nostra prehistòria, quelcom que convé que conservem per raons que estan a mig camí entre la malenconia i la supervivència, però que ocupa tot un altre lloc en la nostra representació imaginària del món. Ja no és <em>l&#8217;exterior</em> que envolta els espais humanitzats (un exterior que encara semblava estar present en expressions com &#8220;sortir a la muntanya d&#8217;excursió&#8221;), sinó a l&#8217;inrevés. I, així, parlem de <em>reserves naturals</em> o proposem lleis que regulin <em>l&#8217;</em><em>accés a la natura</em> (expressió que inverteix la imatge clàssica: és ara la naturalesa la que es troba rodejada -si bé potser fóra millor dir assetjada- per la ciutat).</p>
<p>La ciutat és avui, com diria un filòsof, <em>al</em><em>lò donat</em>: allò amb què s&#8217;ha de comptar, la realitat de la qual no queda més remei que partir. Mantenint això, s&#8217;està fent un pas més enllà de la simple afirma­ció que tot el que s&#8217;esdevé, s&#8217;esdevé a la ciutat: s&#8217;està pensant que el concepte de societat ha estat absorbit pel de ciutat, tal com sembla provar-ho el fet que en el nostre llenguatge ordinari el terme <em>la societat sense més,</em> com apareixia per exemple en els discursos dels anys seixanta, tendeix a desaparèixer -i, quan no ho fa arrossega unes connotacions ingènuament anacròniques-. Ara tot és ciutat. Quedaria confirmada així la vella intuïció de Marx: de la mateixa manera que tota la història es troba continguda en l&#8217;antítesi ciutat-camp, així també el destí de la ciutat moderna resumeix el futur de la humanitat.</p>
<p>Tanmateix, anomenant aquesta situació &#8220;fantasia de l&#8217;home contempo­rani&#8221;, tal com s&#8217;ha fet fa un moment, s&#8217;intentava deixar anar alguna reserva respecte d&#8217;aquest panorama. Efectivament, d&#8217;una banda resulta equívoc pensar la ciutat sota la figura de la naturalesa perquè, a diferència d&#8217;aquesta, la ciutat és un producte, un resultat de la nostra activitat. Aquesta afirmació és rigororament òbvia, però no obstant això sembla quedar oblidada en aquesta consideració, tan freqüent en l&#8217;home del carrer, de la ciutat com un entramat de serveis i possibilitats al seu abast, que es troba allí amb la mateixa barreja de necessitat i disponibilitat amb què a la natura es troben els arbres o els ocells. D&#8217;altra banda, l&#8217;absorció de la idea de societat per la de ciutat també pot donar lloc als seus propis equívocs, com per exemple suposar que la problemàtica vinculada al concepte absorbit ha quedat superada. Però no es tracta tant que deixem de pensar en els vells problemes de la societat per passar a preocupar-nos pels problemes de les grans ciutats, com que aquells han de ser pensats en aquest nou marc teòric, la qual cosa significa revisar alhora i conjuntament les formes tradicionals d&#8217;entendre els conflictes socials i la idea de ciutat. Ben mirat, és precisament a això al que es consagra aquesta revista.</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><br />
Editorial. Estiu (juliol – setembre) 2009</span></p>
<p><span style="font-size: x-small;"><br />
</span></p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://www.barcelonametropolis.cat/ca/page.asp?id=30&amp;ui=219" target="_blank">www.barcelonametropolis.cat</a></p>

	Etiquetas: <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/manuel-cruz/" title="Manuel Cruz" rel="tag">Manuel Cruz</a><br />
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		<title>ArtaudMaurice Blanchot</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 16:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[castellano]]></category>

		<category><![CDATA[Maurice Blanchot]]></category>

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		<description><![CDATA[A los veintisiete años, Artaud envía algunos poemas a una revista. El director de ésta los rechaza con cortesía. Artaud trata entonces de explicar por qué tiene apego a esos poemas deficientes; y es que sufre de tal abandono de pensamiento, que no puede abandonar las formas, aunque sean insuficientes, conquistadas sobre esa inexistencia central. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">A los veintisiete años, <a href="http://www.elmundo.es/elmundolibro/2001/10/26/anticuario/1004095910.html" target="_blank">Artaud</a> envía algunos poemas a una revista. El director de ésta los rechaza con cortesía. Artaud trata entonces de explicar por qué tiene apego a esos poemas deficientes; y es que sufre de tal abandono de pensamiento, que no puede abandonar las formas, aunque sean insuficientes, conquistadas sobre esa inexistencia central. ¿Qué valen los poemas de esa manera obtenidos? Sigue luego un intercambio de cartas y, Jacques Rivière, el director de la revista, le propone de repente publicar las cartas escritas en relación con esos poemas impublicables (pero esta vez admitidos en parte, y que aparecerán como ejemplo y testimonios). Artaud acepta, con la condición de no manipular la realidad. Se trata de la célebre <a href="http://licricardososa.wordpress.com/2009/09/25/antonin-artaud-carta-a-jacques-riviere/" target="_blank">correspondencia</a> con <a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/riviere.htm" target="_blank">Jacques Rivière</a>, un acontecimiento de gran importancia.<span id="more-1253"></span></p>
<p align="justify">¿Se dio cuenta Jacques Rivière de esa anomalía? Poemas que considera insuficientes a indignos de ser publicados, dejan de serlo cuando son completados por el relato de la experiencia de su insuficiencia. Como si lo que les faltara, su defecto, se convirtiera en plenitud y acabamiento por la expresión abierta de esa falta y la profundización de su necesidad. Jacques Rivière se interesa, más que por la obra misma, por la experiencia de la obra, por el movimiento que conduce hasta ella, y por el rastro anónimo, oscuro que ella representa con torpeza. Más aún, el fracaso, que sin embargo no lo atrae tanto como atraería luego a quienes escriben y a quienes leen, se convierte en el signo sensible de un acontecimiento central del espíritu sobre el cual las explicaciones de Artaud arrojan una luz orprendente. Nos encontramos, pues, en los comienzos de un fenómeno al cual parecen estar vinculadas la literatura y aun el arte: la existencia de un poema que no tenga por &#8220;sujeto&#8221; tácito o manifiesto su realización como poema, y el hecho de que el movimiento del cual proviene la obra sea aquello con vistas a lo cual la obra es a veces realizada y a veces sacrificada.</p>
<p align="justify">Recordemos aquí la carta de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rainer_Maria_Rilke" target="_blank">Rilke</a>, escrita unos quince años antes:</p>
<p style="padding-left: 30px;" align="justify"><span style="font-size: x-small;">&#8220;Cuanto más lejos vamos, más personal, más única se vuelve la vida. La obra de arte es la expresión necesaria, irrefutable, definitiva para siempre, de esa realidad única [...] En ello reside la ayuda prodigiosa que ofrece a quien se ve obligado a producirla [...] Ello nos explica en forma segura que debemos entregamos a las pruebas más extremas, pero también, según parece, no pronunciar una palabra antes de hundirnos en nuestra obra, no aminorarlas hablando de ellas; pues lo único, lo que nadie podría comprender y no tendría el derecho de comprender, esa especie de extravío que nos es propio, sólo podría resultar válido si se insertara en nuestro trabajo para revelar su ley, único dibujo original que torna visible la transparencia del arte&#8221;.</span></p>
<p align="justify">Rilke entiende, pues, que jamás se debe comunicar en forma directa la experiencia de donde nos viene la obra, esa prueba extrema que sólo posee valor y verdad cuando se encuentra hundida en la obra en que aparece, visible-invisible bajo la luz distante del ante. ¿Pero el propio Rilke mantuvo siempre esa reserva? ¿Y no la formuló precisamente para quebrarla a la vez que la protegía, sabiendo, además, que ni él ni nadie tenían el poder de quebrarla, sino sólo el de mantenerse en relación con ella? Esa especie de extravío que nos es propio&#8230;</p>
<p align="justify"><em>La imposibilidad de pensar qué es el pensamiento </em></p>
<p align="justify">La comprensión, la atención, la sensibilidad de Jacques Rivière son perfectas. Pero en el diálogo, la parte de malentendido se mantiene evidente, aunque difícil de delimitar. Artaud, en esa época todavía muy paciente, vigila constantemente el malentendido. Ve que su corresponsal trata de tranquilizarlo prometiéndole para el futuro la coherencia que le falta, o mostrándole que la fragilidad del espíritu es necesaria para el espíritu. Pero Artaud no desea que lo tranquilicen. Se encuentra en contacto con algo tan grave, que no puede sufrir que se lo atenúen. Y es que también siente la relación extraordinaria, y para él casi increíble, entre el derrumbe de su pensamiento y los poemas que logra escribir, a pesar de esa &#8220;verdadera disminución&#8221;. Por una parte, Jacques Rivière desconoce el carácter de excepción del suceso y, por la otra, desconoce lo que hay de extremo en esas obras del espíritu, producidas a partir de la ausencia de espíritu.</p>
<p align="justify">Cuando escribe a Rivière con una serena penetración que llama la atención de su corresponsal, Artaud no se sorprende de tener en ese caso dominio sobre lo que quiere decir. Sólo los poemas lo exponen a la pérdida central del pensamiento de que sufre, angustia que más tarde recuerda con agudas expresiones y, por ejemplo, con esta forma: &#8220;Hablo de la ausencia de agujero, de una especie de sufrimiento frío y sin imágenes, sin sentimiento, y que es como un choque indescriptible de abortos&#8221;. ¿Por qué, entonces, escribe poemas? ¿Por qué no conformarse con ser un hombre que utiliza su para los fines corrientes? Todo indica que la poesía, vinculada para él &#8220;a esa especie de erosión, a la vez esencial y fugaz, del pensamiento&#8221;, y comprometida, por lo tanto, esencialmente, en esa pérdida central, le proporciona también la certidumbre de ser la única expresión posible de ese pensamiento, y en cierta medida le promete salvar esa pérdida, salvar su pensamiento en la medida en que está perdido. Y así dirá, con un movimiento de impaciencia y soberbia: &#8220;Soy quien mejor ha sentido el desconcierto anonadador de su lengua en sus relaciones con el pensamiento [...] En verdad, me pierdo en mi pensamiento tal como cuando se sueña, como cuando se vuelve a entrar súbitamente en el pensamiento. Soy el que conoce los rincones de la pérdida&#8221;.</p>
<p align="justify">No le importa &#8220;pensar justo, ver justo&#8221;, tener pensamientos bien eslabonados, adecuados, bien expresados, aptitudes, todas, que está seguro de poseer. y se muestra irritado cuando los amigos le dicen: piensas muy bien, pero es un fenómeno muy corriente que le falten a uno las palabras. (&#8221;A veces se me ve demasiado brillante en la expresión de mis insuficiencias, de mi deficiencia profunda y de la impotencia que acuso, para creer que no sea imaginaria y fabricada en todas sus piezas.&#8221;) Sabe, con la profundidad que le da la experiencia del dolor, que pensar no es tener pensamientos, y que los pensamientos que tiene le hacen sentir que &#8220;todavía no ha comenzado a pensar&#8221;. Ese es el grave tormento en que se retuerce. Parece como si hubiera tocado, a despecho de sí mismo y por un error patético del cual provienen sus gritos, el punto en el cual pensar es ya, siempre, no poder pensar todavía: &#8220;impoder&#8221;, según su palabra, que es como esencial del pensamiento, pero que hace de éste una falta de extremo dolor, un incumplimiento que irradia en seguida a partir de ese centro y que, al consumar la sustancia física de lo que él piensa, se subdivide en todos los planos en muchas imposibilidades particulares.</p>
<p align="justify">Que el pensamiento se encuentre vinculado a esa imposibilidad de pensar que es el pensamiento, he ahí la verdad que no se puede descubrir, pues siempre se desvía y lo obliga a experimentarla por debajo del punto en que verdaderamente la experimentaría. No se trata sólo de una dificultad metafísica, sino que es el embeleso de un dolor, y la poesía es ese perpetuo dolor, es &#8220;la sombra&#8221; y &#8220;la noche del alma&#8221;, &#8220;la ausencia de voces para gritar&#8221;.</p>
<p align="justify">En una carta escrita una veintena de años después, cuando ha pasado por pruebas que han hecho de él un ser difícil y ardiente, dice con la mayor sencillez: &#8220;Me inicié en la literatura escribiendo libros para decir que en modo alguno podía escribir. Cuando tenía algo que escribir, mi pensamiento era lo que más se me negaba&#8221;. Y luego: &#8220;Nunca escribí como no fuese para decir que jamás había hecho nada y nada podía hacer, y que si hacía algo, en realidad nada hacía. Toda mi obra fue construida sobre la nada, y era imposible que no fuera así&#8230;&#8221; El sentido común preguntará entonces: ¿pero por qué, si nada tiene que decir, no dice, en efecto, nada? Y es que resulta posible conformarse con decir nada cuando nada es sólo casi nada, pero aquí parece que se trata de una nulidad tan radical que, por la desmesura que representa, el peligro al cual conduce y la tensión que provoca, exige, como para liberarse de todo ello, la formación de una palabra inicial por medio de la cual se aparten las palabras que dicen algo. Quien nada tiene que decir, ¿cómo no se esforzaría en comenzar a hablar y expresarse? &#8221; ¡Pues bien, mi debilidad y mi absurdo consisten en querer escribir y expresarme a cualquier precio! Soy un hombre que sufrió mucho del espíritu, y con ese título tengo el derecho de hablar.&#8221;</p>
<p align="justify"><em>Descripción de un combate </em></p>
<p align="justify">A ese vacío que su obra -por supuesto, no es una obra - exaltará y denunciará, atravesará y conservará, Artaud se aproximará por medio de un movimiento cuya autoridad le es propia. Al comienzo, frente a ese vacío, trata todavía de recuperar cierta plenitud de la cual cree estar seguro, y que lo pondría en contacto con su riqueza espontánea, con la integridad de su sentimiento y con una adhesión tan perfecta a la continuidad de las cosas, que en él ya se cristaliza en poesía. Tiene, cree tener esa &#8220;facilidad profunda&#8221;, así como la abundancia de formas y de palabras propias para expresarla. Pero &#8220;en el momento en que el alma se apresta a organizar su riqueza, sus descubrimientos, esa revelación, en el inconsciente minuto en que la cosa está a punto de emanar, una voluntad superior y maligna ataca el alma como un vitriolo, ataca la masa palabra-e-imagen, ataca la masa del sentimiento, y me deja jadeando como en las puertas mismas de la vida&#8221;.</p>
<p align="justify">Es posible decir que Artaud es aquí víctima de la ilusión de lo inmediato; es fácil decirlo; pero todo comienza con la manera en que resulta apartado de ese inmediato que él llama &#8220;vida&#8221;; no por un nostálgico desvanecimiento o por el abandono insensible de un sueño. Muy al contrario, por una ruptura tan evidente, que introduce en el centro de él mismo la afirmación de una perpetua sustracción que se convierte en lo que tiene de más propio, y en algo así como la sorpresa atroz de su verdadera naturaleza.</p>
<p align="justify">Y así, por medio de una profundización segura y dolorosa, llega a invertir los términos de ese movimiento y a colocar en primer lugar la desposesión, y no ya la &#8220;totalidad inmediata&#8221; de la cual esa desposesión aparecía al comienzo como la simple falta. Lo primero no es la plenitud del ser, sino la grieta y la fisura, la erosión y el desgarramiento, la intermitencia y la privación corrosiva; el ser no es el ser, sino esa falta del ser, falta viviente que hace que la vida sea inacabada, inaprehensible a inexpresable, a no ser por el grito de una feroz abstinencia.</p>
<p align="justify">Quizá cuando creía poseer la plenitud de &#8220;la realidad inseparable&#8221;, Artaud no hizo otra cosa que discernir el espesor de la sombra proyectada a sus espaldas por ese vacío, pues era la plenitud total, único testimonio en él de la formidable potencia que la niega, negación desmesurada, siempre en funciones y capaz de una infinita proliferación de vacío. Presión tan terrible, que lo expresa, a la vez que exige que se consagre por entero a producirla y a mantener su expresión.</p>
<p>Y sin embargo, en la época de la correspondencia con Jacques Rivière, y cuando todavía escribe poemas, conserva manifiestamente la esperanza de hacerse igual a sí mismo, igualdad que los poemas están destinados a restaurar en el momento en que la arruinan. Dice entonces que &#8220;piensa en una tasa inferior&#8221;&#8216; &#8220;estoy por debajo de mí, lo sé y sufro por ello&#8221;. Y más tarde dirá: &#8220;Esa antinomia entre mi facilidad profunda y mi dificultad exterior es la que me crea el tormento de que muero&#8221;. Si en ese instante se siente ansioso y culpable, es por pensar por debajo de su pensamiento, que por lo tanto mantiene detrás de sí, en la certidumbre de su integridad ideal, de tal modo, que si la expresara, aunque sólo fuese con una única palabra, se revelaría en su grandeza verdadera, testigo absoluto de sí mismo. El tormento proviene de que no puede librarse de su pensamiento, y la poesía se conserva en él como la esperanza de saldar esa deuda que sin embargo no tiene más remedio que extender mucho más allá de los límites de su existencia. A veces se tiene la impresión de que la correspondencia con Jacques Rivière, el escaso interés de éste por las poesías y su interés por el problema central que Artaud es llevado a describir en exceso, desplazan el centro de la escritura. Artaud escribía contra el vacío y para esquivarlo. Ahora escribe exponiéndose a él y tratando de expresarlo y de extraer expresión de él.</p>
<p align="justify">Ese desplazamiento del centro de gravedad (que representan L&#8217;Ombilic des Limbes y Le pèse-nerfs) es la exigencia dolorosa que lo obliga -abandonando toda ilusión - a prestar atención a un solo punto. &#8220;Punto de ausencia y de inanidad&#8221; en tomo del cual vaga con una especie de lucidez sarcástica, de buen sentido astuto, y luego empujado por movimientos de sufrimiento en los cuales se escucha gritar a la desdicha, como antes sólo Sade supo gritar, y sin embargo, también como Sade, sin aceptar jamás, y con una fuerza combatiente que no deja de tener la medida de ese vacío que él abraza. &#8220;Querría superar ese punto de ausencia, de inanidad. Ese pataleo que me debilita, me vuelve inferior a todo y a todos. ¡ No tengo vida, no tengo vida! Mi efervescencia interna está muerta [...] No consigo pensar. Comprende lo que es ese hueco, esa intensa y durable nada? [...] No puedo avanzar ni retroceder. Estoy clavado, localizado en tomo de un punto que es siempre el mismo y que todos mis libros traducen.&#8221;</p>
<p align="justify">No hay que cometer el error de leer, como si se tratara de los análisis de un estado psicológico, las descripciones precisas, seguras y minuciosas que nos propone. Son descripciones, pero las de un combate. El combate le es impuesto en parte. El &#8220;vacío&#8221; es un &#8220;vacío activo&#8221;. El &#8220;no puedo pensar, no consigo pensar&#8221; es un llamado a un pensamiento más profundo, presión constante, olvido que, aunque no sufre de ser olvidado, exige, sin embargo, un olvido más perfecto. En adelante, pensar es siempre ese paso que se debe dar hacia atrás. El combate en que siempre resulta vencido se reanuda siempre más abajo. La impotencia no es nunca lo bastante impotente, lo imposible no es imposible. Pero al mismo tiempo, el combate es también el que Artaud quiere llevar a cabo, pues en esa lucha no renuncia a lo que llama la &#8220;vida&#8221; (ese brote, esa vivacidad fulgurante), cuya pérdida no puede tolerar, que quiere unir a su pensamiento; que, por una obstinación grandiosa y terrible, se niega en absoluto a distinguir del pensamiento, cuando éste no es otra cosa que la &#8220;erosión&#8221; de esa vida, la &#8220;demacración&#8221; de esa vida, la intimidad de ruptura y de perdición en la cual no hay vida ni pensamiento, sino el suplicio de una falta fundamental por la cual se afirma ya la exigencia de una negación más decisiva. Y todo vuelve a comenzar. Pues Artaud no aceptará jamás el escándalo de un pensamiento separado de la vida, inclusive cuando se entrega a la experiencia más directa y salvaje que nunca se haya hecho de la esencia del pensamiento entendida como separación, de esa imposibilidad que el pensamiento afirma contra sí mismo como límite de su infinita potencia.</p>
<p align="justify"><strong> </strong></p>
<p align="justify"><em>Sufrir, pensar </em></p>
<p align="justify">Sería tentador comparar lo que nos dice Artaud con lo que nos dicen Hölderlin, Mallarmé: que la inspiración es ante todo ese punto puro en que nos falta. Pero es preciso resistirse a esa tentación de las afirmaciones demasiado generales. Cada poeta dice lo mismo, y sin embargo no es lo mismo; es lo único; lo sentirnos. La parte de Artaud le es propia. lo que dice es de una intensidad que no deberíamos respaldar. Aquí habla de un dolor que niega toda profundidad, toda ilusión y toda esperanza, pero que en ese rechazo ofrece al pensamiento el &#8220;éter de un nuevo espacio&#8221;. Cuando leemos esas páginas, aprendemos lo que no llegamos a saber: que el hecho de pensar no puede por menos de ser trastornador; que lo que hay que pensar es, en el pensamiento, lo que se aparta de él y se agota inagotablemente en él; que sufrir y pensar se encuentran vinculados de manera secreta, pues si el sufrimiento -cuando se vuelve extremo - es tal que destruye la capacidad de sufrir, y destruye siempre, por delante de sí, en el tiempo, el tiempo en que podría ser recuperado y acabado como sufrimiento, es posible que lo mismo suceda con la poesía. Extrañas relaciones. ¿Es posible que el extremo pensamiento y el sufrimiento extremo abran el mismo horizonte? ¿Es posible que sufrir sea, en definitiva, pensar?.</p>
<p align="justify"><span style="font-size: x-small;">Traducción de Floreal Mazía<br />
<em>Zona Erógena</em>. Nº 17. 1994</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: x-small;"><br />
</span></p>
<p align="justify">
<p align="justify"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://www.ddooss.org/articulos/otros/Blanchot_Artaud.htm" target="_blank">www.ddooss.org</a></p>

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		<title>The immunization paradigmRoberto Esposito</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 09:36:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[english]]></category>

		<category><![CDATA[Michel Foucault]]></category>

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		<description><![CDATA[Immunity
1. How and in what sense can immunization fill that semantic void, that interval of meaning that opens in Foucault’s text between the constitutive poles of the concept of biopolitics, namely, biology and politics? Let’s begin by observing that the category of “immunity,” even in its current meaning, inscribes itself precisely in their intersection, that [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Immunity</em></p>
<p><em>1.</em> How and in what sense can immunization fill that semantic void, that interval of meaning that opens in Foucault’s text between the constitutive poles of the concept of biopolitics, namely, biology and politics? Let’s begin by observing that the category of “immunity,” even in its current meaning, inscribes itself precisely in their intersection, that is, on the tangential line that links the sphere of life with that of right. <span id="more-1194"></span>While in the biomedical sphere the term immunity refers to a condition of natural or induced refractoriness on the part of a living organism when faced with a given disease, in political-juridical language immunity alludes to a temporary or definitive exemption on the part of the subject with regard to concrete obligations or responsibilities that under normal circumstances would bind one to others. At this point, however, we are only at the fringes of the question: many political terms of biological derivation (or at least of assonance) such as those of “body,” “nation,” and “constitution” come to mind.</p>
<p>[...]<br />
<a href="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png"><img class="alignnone size-full wp-image-486" title="document-pdf" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png" alt="document-pdf" width="16" height="16" /></a> <a href="/wp-content/uploads/2009/10/esposito_immunizationparadigm.pdf">The immunization paradigm.pdf</a></p>
<p><a title="site" href="http://www.scribd.com/doc/16672902/jean-lucnancy-being-singular-plural" target="_blank"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /></a> <a title="site" href="http://www.biopolitica.cl/pags/otras.html" target="_blank">www.biopolitica.cl </a></p>

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		<title>El desafiament de la raó. Manifest per a la renovació de la història.Eric Hobsbawm</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 12:20:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[català]]></category>

		<category><![CDATA[Eric Hobsbawm]]></category>

		<category><![CDATA[Karl Marx]]></category>

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		<description><![CDATA[Discurs de tancament d&#8217;Eric Hobsbawm al col·loqui de l&#8217;Acadèmia britànica sobre historiografia marxista (13-11-2004).
&#8220;Fins ara, els filòsofs no han fet més que interpretar el món; es tracta de canviar-lo&#8221;. Els dos enunciats de la cèlebre Tesi Feuerbach de Karl Marx van inspirar als historiadors marxistes. La majoria dels intel·lectuals que van adherir-se al marxisme a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: small;">Discurs de tancament d&#8217;<a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/eric-hobsbawm/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Eric Hobsbawm">Eric Hobsbawm</a> al col·loqui de l&#8217;Acadèmia britànica sobre historiografia marxista (13-11-2004).</span></em></p>
<p>&#8220;Fins ara, els filòsofs no han fet més que interpretar el món; es tracta de canviar-lo&#8221;. Els dos enunciats de la cèlebre <a href="http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm" target="_blank"><em>Tesi Feuerbach</em></a> de <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/karl-marx/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Karl Marx">Karl Marx</a> van inspirar als historiadors marxistes. La majoria dels intel·lectuals que van adherir-se al marxisme a partir de la dècada de 1880 -entre ells els historiadors- ho van fer perquè volien canviar el món, juntament amb els moviments obrers i socialistes; moviments que es convertirien, en gran part sota la influència del marxisme, en forces polítiques de masses.<span id="more-1245"></span></p>
<p>Aquesta cooperació va orientar naturalment als historiadors que volien orientar el món en funció de certs camps d&#8217;estudi -fonamentalment, la història del poble o de la població obrera- els quals, si bé atreien naturalment a les persones d&#8217;esquerra, no tenien originalment cap relació particular amb una interpretació marxista. Ans al contrari, quan a partir de la dècada de 1890 aquests intel·lectuals van deixar de ser revolucionaris socials, sovint també van deixar de ser marxistes.</p>
<p>La revolució soviètica d&#8217;octubre de 1917, va reavivar aquest compromís. Recordem que els principals partits socialdemòcrates d&#8217;Europa continental van abandonar per complet el marxisme només en la dècada de 1950, i en alguns casos més tard. Aquella revolució va engendrar a més el que podríem anomenar una historiografia marxista obligatòria en la URSS i en els Estats que van adoptar després règims comunistes. La motivació militant es va veure reforçada durant el període de l&#8217;anti-feixisme.</p>
<p>A partir de la dècada de 1950 es va afeblir en els països desenvolupats -però no en el Tercer Món- encara que el considerable desenvolupament de l&#8217;ensenyament universitari i l&#8217;agitació estudiantil van generar en la dècada de 1960 dintre de la universitat un nou i important contingent de persones decidides a canviar el món. No obstant això, a pesar de desitjar un canvi radical, moltes d&#8217;elles ja no eren obertament marxistes, i algunes ja no ho eren en absolut.</p>
<p>Aquest rebrot va culminar en la dècada de 1970, poc abans que s&#8217;iniciés una reacció massiva contra el marxisme, una vegada més per raons essencialment polítiques. Aquesta reacció va tenir com principal efecte -menys per als liberals que encara creuen en això- l&#8217;aniquilació de la idea segons la qual és possible predir, recolzant-se en l&#8217;anàlisi històrica, l&#8217;èxit d&#8217;una forma particular d&#8217;organitzar la societat humana. La història s&#8217;havia dissociat de la teleología<sup>1</sup>.</p>
<p>Tenint en compte les incertes perspectives que es presenten als moviments socialdemòcrates i social-revolucionaris, no és probable que assistim a una nova ona d&#8217;adhesió al marxisme políticament motivada. Però evitem caure en un occidentalo-centrisme excessiu. Si s&#8217;ha de jutjar per la demanda que són objecte els meus propis llibres d&#8217;història, comprovo que es desenvolupa a Corea del Sud i en Taiwán des de la dècada de 1980, a Turquia des de la dècada de 1990, i hi ha senyals que avança actualment en el món de parla àrab.</p>
<p><em>El tomb social</em></p>
<p>Què va succeir amb la dimensió &#8220;interpretació del món&#8221; del marxisme? La història és una mica diferent, encara que paral·lela. Concerneix al creixement del que es pot anomenar la reacció anti-Ranke<sup>2</sup>, de la qual el marxisme va constituir un element important, encara que no sempre ho va reconèixer obertament. Es va tractar d&#8217;un moviment doble.</p>
<p>D&#8217;una banda, aquest moviment qüestionava la idea positivista segons la qual l&#8217;estructura objectiva de la realitat era, per així dir-ho, evident: bastava amb aplicar la metodologia de la ciència, explicar per quina raó les coses havien succeït de tal manera, i descobrir &#8220;wie es eigentlich gewesen&#8221; [com va succeir en realitat]. Per a tots els historiadors, la historiografia es va mantenir i es manté arrelada en una realitat objectiva, és a dir, la realitat del que va succeir en el passat; no obstant això, no parteix de fets sinó de problemes, i exigeix que s&#8217;investigui per a comprendre com i per què aquests problemes -paradigmes i conceptes- són formulats de la manera que ho són a les tradicions històriques i a medis soci-culturals diferents.</p>
<p>Per una altra, aquest moviment intentava acostar les ciències socials a la història, i en conseqüència, englobar-la en una disciplina general, capaç d&#8217;explicar les transformacions de la societat humana. Segons l&#8217;expressió de Lawrence Stone<sup>3</sup> l&#8217;objecte de la història hauria de ser &#8220;plantejar les grans preguntes de el &#8220;per què&#8221;". Aquest &#8220;tomb social&#8221; no va venir de la historiografia sinó de les ciències socials -algunes d&#8217;elles incipients- que en aquells dies s&#8217;afirmaven com disciplines evolucionistes, és a dir històriques.</p>
<p>En la mesura que pot considerar-se a Marx com el pare de la sociologia del coneixement, el marxisme, a pesar d&#8217;haver estat denunciat erròniament en nom d&#8217;un presumpte objetivisme cec, va contribuir al primer aspecte d&#8217;aquest moviment. A més, l&#8217;impacte més conegut de les idees marxistes -la importància atorgada als factors econòmics i socials- no era específicament marxista, encara que l&#8217;anàlisi marxista va pesar en aquesta orientació. Aquesta s&#8217;inscrivia en un moviment historiogràfic general, visible a partir de la dècada de 1890, i que va culminar en les dècades de 1950 i 1960, en benefici de la generació d&#8217;historiadors a la qual pertanyo, que va tenir la possibilitat de transformar la disciplina.</p>
<p>Aquesta corrent soci-econòmica superava al marxisme. La creació de revistes i d&#8217;institucions d&#8217;història econòmic-social va ser obra -a Alemanya, per exemple- de socialdemòcrates marxistes, com és el cas de la revista <em>Vierteljahrschrift</em> de 1893. No va ocórrer així a Gran Bretanya, ni a França, ni als Estats Units. I fins i tot a Alemanya, l&#8217;escola d&#8217;economia marcadament històrica no tenia gens de marxisme. Només al Tercer Món del segle XIX (Rússia i els Balcans) i al del segle XX, la història econòmica va adoptar una orientació sobretot socialrevolucionaria, com tota &#8220;ciència social&#8221;. En conseqüència, es va veure molt atreta per Marx. En tots els casos, l&#8217;interès històric dels historiadors marxistes no es va centrar tant en la &#8220;base&#8221; (la infraestructura econòmica) com en les relacions entre la base i la superestructura. Els historiadors explícitament marxistes sempre van ser relativament poc nombrosos.</p>
<p>Marx va exercir influència en la història principalment a través dels historiadors i els investigadors en ciències socials que van reprendre els interrogants que ell es plantejava, hagin aportat o no altres respostes. Al seu torn, la historiografia marxista va avançar molt en relació al que era en l&#8217;època de Karl Kautsky i de Georgi Plekhanov<sup>4</sup>, en bona mesura gràcies a la seva fertilització per altres disciplines (fonamentalment l&#8217;antropologia social) i per pensadors influïts per Marx i que completaven el seu pensament, com Max Weber<sup>5</sup>.</p>
<p>Si subratllo el caràcter general d&#8217;aquest corrent historiogràfic, no és per voluntat de subestimar les divergències que conté, o que existien entre els seus components. Els modernitzadors de la història es van plantejar les mateixes qüestions i es van considerar compromesos en els mateixos combats intel·lectuals, ja sigui inspirats per la geografia humana, per la sociologia durkheimiana<sup>6</sup> o per les estadístiques, com a França (a la vegada, a l&#8217;escola dels Anals i Labrousse), o per la sociologia weberiana, com la Historische Sozialwissenschaft a Alemanya federal, o encara en el marxisme dels historiadors del Partit Comunista, que van ser els vectors de la modernització de la història a Gran Bretanya, o que almenys van fundar la seva principal revista.</p>
<p>Els uns i els altres es consideraven aliats contra el conservadorisme en història, tot i que les seves posicions polítiques o ideològiques eren antagòniques, com Michael Postan<sup>7</sup> i els seus alumnes marxistes britànics. Aquesta coalició progressista va trobar una expressió exemplar en la revista &#8220;Past &amp; Present&#8221;, fundada en 1952, molt respectada en l&#8217;ambient dels historiadors. L&#8217;èxit d&#8217;aquesta publicació es va deure al fet que els joves marxistes que la van fundar es van oposar deliberatament a l&#8217;exclusivitat ideològica, i que els joves modernitzadors provinents d&#8217;altres horitzons ideològics estaven disposats a unir-se a ells, doncs sabien que les diferències ideològiques i polítiques no eren un obstacle per a treballar junts. Aquest front progressista va avançar de manera espectacular entre la fi de la Segona Guerra Mundial i la dècada de 1970, en el que Lawrence Stone anomena &#8220;l&#8217;ampli conjunt de transformacions en la naturalesa del discurs històric&#8221;. Això fins a la crisi de 1985, quan es va produir la transició dels estudis quantitatius als estudis qualitatius, de la macro a la microhistoria, de les anàlisis estructurals als relats, d&#8217;allò social a allò cultural.</p>
<p>Des de llavors, la coalició modernizadora està a la defensiva, igual que els seus components no marxistes, com la història econòmica i social.</p>
<p>A la dècada de 1970, el corrent dominant en història havia sofert una transformació tan gran, en particular sota la influència de les &#8220;grans qüestions&#8221; plantejades a la manera de Marx, que vaig escriure aquestes línies: &#8220;Sovint és impossible dir si un llibre va ser escrit per un marxista o per un no marxista, tret que l&#8217;autor anunciï la seva posició ideològica. Espero amb impaciència el dia que ningú es pregunti si els autors són marxistes o no&#8221;. Però com també ho assenyalava, estàvem lluny de semblant utopia. Des de llavors, al contrari, va ser necessari subratllar amb major energia el que el marxisme pot aportar a la historiografia. Cosa que no succeïa des de feia molt temps. A la vegada, perquè cal defensar la història contra qui nega la seva capacitat per a ajudar-nos a comprendre el món, i perquè nous desenvolupaments científics van transformar completament el calendari historiogràfic.</p>
<p>En el plànol metodològic, el fenomen negatiu més important va ser l&#8217;edificació d&#8217;una sèrie de barreres entre el que va succeir o el que succeeix en història, i la nostra capacitat per a observar aquests fets i entendre&#8217;ls. Aquests bloquejos obeeixen a la negativa d&#8217;admetre que existeix una realitat objectiva, i no construïda per l&#8217;observador amb fins diversos i canviants, o al fet de sostenir que som incapaços de superar els límits del llenguatge, és a dir, dels conceptes, que són l&#8217;únic mitjà que tenim per a poder parlar del món, incloent el passat.</p>
<p>Aquesta visió elimina la qüestió de saber si existeixen en el passat esquemes i regularitats a partir dels quals l&#8217;historiador pot formular propostes significatives. No obstant això, hi ha també raons menys teòriques que duen a aquesta negativa: s&#8217;argumenta que el curs del passat és massa contingent, és a dir, que cal excloure les generalitzacions, doncs pràcticament tot podria ocórrer o hauria pogut ocórrer. De manera implícita, aquests arguments apunten a totes les ciències. Passem per alt intents més fútils de tornar a velles concepcions: atribuir el curs de la història a alts responsables polítics o militars, o a la omnipotencia de les idees o dels &#8220;valors&#8221;; reduir l&#8217;erudicció històrica a la recerca -important però insuficient en si- d&#8217;una empatia amb el passat.</p>
<p>El gran perill polític immediat que amenaça a la historiografia actual és &#8220;l&#8217;anti-universalisme&#8221;: &#8220;la meva veritat és tan vàlida com la teva, independentment dels fets&#8221;. Aquest anti-universalisme sedueix naturalment a la història dels grups identitaris en les seves diferents formes, per als quals l&#8217;objecte essencial de la història no és el que va succeir, sinó en què afecta allò als membres d&#8217;un grup particular. De manera general, el que importa per a aquest tipus d&#8217;història no és l&#8217;explicació racional sinó la &#8220;significació&#8221;; no el que va succeir, sinó com experimenten allò que va succeir els membres d&#8217;una col·lectivitat que es defineix per oposició a les altres, en termes de religió, d&#8217;ètnia, de nació, de sexe, de manera de vida, o d&#8217;altres característiques.</p>
<p>El relativisme exerceix atracció sobre la història dels grups identitaris. Per diferents raons, la invenció massiva de contra-veritats històriques i de mites, i d&#8217;altres tantes tergiversacions dictades per l&#8217;emoció, ha trobat una veritable època d&#8217;or en els últims trenta anys. Alguns d&#8217;aquests mites representen un perill públic -en països com Índia durant el govern hinduista<sup>8</sup>, en Estats Units i en la Itàlia de Silvio Berlusconi, per no esmentar molts altres nous nacionalismes, s&#8217;acompanyin o no d&#8217;un accés a l&#8217;integrisme religiós-.</p>
<p>De totes maneres, si d&#8217;una banda aquest fenomen va donar lloc a molta xerrameca i ximpleries en els marges més llunyans de la història de grups particulars -nacionalistes, feministes, gais, negres i altres- per un altre va generar desenvolupaments històrics inèdits i summament interessants en el camp dels estudis culturals, com el &#8220;boom de la memòria en els estudis històrics contemporanis&#8221;, com ho anomena Jay Winter<sup>9</sup>. <em>Els Llocs de memòria</em><sup>10</sup> obra coordinada per Pierre Nora, és un bon exemple.<br />
<em><br />
Reconstruir el front de la raó</em></p>
<p>Davant tots aquests desviaments, és temps de restablir la coalició dels qui desitgen veure en la història una investigació racional sobre el curs de les transformacions humanes, contra aquells que la deformen sistemàticament amb fins polítics, i alhora, de manera més general, contra els relativistes i els posmodernistes que es neguen a admetre que la història ofereixi aquesta possibilitat. Atès que entre aquests relativistes i posmoderns hi ha qui es considera d&#8217;esquerra, podrien produir-se inesperades divergències polítiques capaces de dividir als historiadors.</p>
<p>Per tant, el punt de vista marxista resulta un element necessari per a la reconstrucció del front de la raó, com ho va ser a les dècades de 1950 i 1960. De fet, la contribució marxista probablement sigui encara més pertinent ara, atès que els altres components de la coalició de llavors van renunciar, com l&#8217;escola dels Anals de Fernand Braudel, i la &#8220;antropologia social estructural-funcional&#8221;, la influència de la qual entre els historiadors fou tan important. Aquesta disciplina es va veure particularment pertorbada pel devessall cap a la subjectivitat posmoderna.<br />
Mentre que els posmodernistes negaven la possibilitat d&#8217;una comprensió històrica, els avanços en les ciències naturals retornaven a la història evolucionista de la humanitat tota la seva actualitat, sense que els historiadors se n&#8217;adonessin. I això de dues maneres.</p>
<p>En primer lloc, l&#8217;anàlisi del ADN va establir una cronologia més sòlida del desenvolupament des de l&#8217;aparició del homo sapiens en tant que espècie. En particular, la cronologia de l&#8217;expansió d&#8217;aquesta espècie originària d&#8217;Àfrica cap a la resta del món, i dels desenvolupaments posteriors, abans de l&#8217;aparició de fonts escrites. Al mateix temps, això va posar de manifest la sorprenent brevetat de la història humana -segons criteris geològics i paleontológicos- i va eliminar la solució reduccionista de la sociobiología darwiniana<sup>11</sup>.</p>
<p>Les transformacions de la vida humana, col·lectiva i individual, durant els últims deu mil anys, i particularment durant les deu últimes generacions, són massa considerables per a ser explicades per un mecanisme d&#8217;evolució enterament darwinià, pels gens. Aquestes transformacions corresponen a una acceleració en la transmissió de les característiques adquirides, per mecanismes culturals i no genètics; podria dir-se que es tracta de la revenja de Lamarck<sup>12</sup> contra Darwin, a través de la història humana. I no serveix de molt disfressar el fenomen sota metàfores biològiques, parlant de &#8220;memes&#8221;<sup>13</sup> en lloc de &#8220;gens&#8221;. El patrimoni cultural i el biològic no funcionen de la mateixa manera.</p>
<p>En síntesi, la revolució del ADN requereix un mètode particular, històric, d&#8217;estudi de l&#8217;evolució de l&#8217;espècie humana. A més -dit sigui de passada- brinda un marc racional per a l&#8217;elaboració d&#8217;una història del món. Una història que consideri al planeta en tota la seva complexitat com unitat dels estudis històrics, i no un entorn particular o una regió determinada. En altres paraules: la història és la continuació de l&#8217;evolució biològica del homo sapiens per altres mitjans.</p>
<p>En segon lloc, la nova biologia evolucionista elimina l&#8217;estricta diferenciació entre història i ciències naturals, ja eliminada en gran mesura per la &#8220;historització&#8221; sistemàtica d&#8217;aquestes ciències en les últimes dècades.</p>
<p>Luigi Lucca Cavalli-Sforza, un dels pioners pluridisciplinaris de la revolució de l&#8217;ADN, parla del &#8220;plaer intel·lectual de trobar tantes similituds entre camps d&#8217;estudi tan diferents, alguns dels quals pertanyen tradicionalment als pols oposats de la cultura: la ciència i les humanitats&#8221;. En síntesis, aquesta nova biologia ens allibera del fals debat sobre el problema de saber si la història és una ciència o no.</p>
<p>En tercer lloc, ens remet inevitablement a la visió de base de l&#8217;evolució humana adoptada pels arqueòlegs i els prehistoriadores, que consisteix a estudiar les maneres d&#8217;interacció entre la nostra espècie i el seu medi ambient, i el creixent control que ella exerceix sobre el mateix. La qual cosa equival essencialment a plantejar les preguntes que ja plantejava <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/karl-marx/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Karl Marx">Karl Marx</a>.</p>
<p>Els &#8220;modes de producció&#8221; (sigui com sigui el nom que se&#8217;ls doni) basats en grans innovacions de la tecnologia productiva, de les comunicacions i de l&#8217;organització social -i també del poder militar- són el nucli de l&#8217;evolució humana. Aquestes innovacions, i Marx era conscient d&#8217;això, no van esdevenir i no esdevenen per si mateixes. Les forces materials i culturals i les relacions de producció són inseparables; són les activitats d&#8217;homes i dones que construïxen la seva pròpia història, però no en el &#8220;buit&#8221;, no fora de la vida material, ni fora del seu passat històric.</p>
<p><em>Del neolític a l&#8217;era nuclear</em></p>
<p>En conseqüència, les noves perspectives per a la història també han de dur-nos a aquesta meta essencial dels qui estudien el passat, encara que mai sigui totalment realizable: &#8220;la història total&#8221;. No &#8220;la història de tot&#8221;, sinó la història com una tela indivisible on s&#8217;interconnecten totes les activitats humanes. Els marxistes no són els únics en haver-se proposat aquest objectiu -Fernand Braudel també ho va fer- però van ser ells els que ho van perseguir amb més tenacitat, com deia un d&#8217;ells, Pierre Vilar.</p>
<p>Entre les qüestions importants que susciten aquestes noves perspectives, la qual ens duu a l&#8217;evolució històrica de l&#8217;home resulta essencial. Es tracta del conflicte entre les forces responsables de la transformació del homo sapiens, des de la humanitat del neolític fins a la humanitat nuclear, d&#8217;una banda, i per l&#8217;altre, de les forces que mantenen immutables la reproducció i l&#8217;estabilitat de les col·lectivitats humanes o dels mitjans socials, i que durant la major part de la història s&#8217;han contrarestat eficaçment. Aquesta qüestió teòrica és central.</p>
<p>L&#8217;equilibri de forces s&#8217;inclina de manera decisiva en una direcció. I aquest desequilibri, que potser supera la capacitat de comprensió dels éssers humans, supera per cert la capacitat de control de les institucions socials i polítiques humanes. Els historiadors marxistes, que no van entendre les conseqüències involuntàries i no desitjades dels projectes col·lectius humans del segle XX, potser puguin aquesta vegada, enriquits per la seva experiència pràctica, ajudar a comprendre com hem arribat a la situació actual.</p>
<p><span style="font-size: small;"><br />
</span><span style="font-size: x-small;"><br />
Text traduït de <a title="site" href="http://www.ddooss.org/articulos/textos/Eric_Hobsbawm.htm" target="_blank">DDOOSS</a>, magnífica pàgina de la Asociación de Amigos del Arte y la Cultura en Valladolid.</span></p>
<p><span style="font-size: x-small;">1.  Teleología, doctrina que s&#8217;ocupa de les causes finals.<br />
2.  Reacció contra Leopold von Ranke (1795-1886), considerat el pare de l&#8217;escola dominant de la historiografia universitària abans de 1914. Autor, entre altres títols, de <em>Història dels pobles romà i germà de 1494 a 1535</em> (1824) i d&#8217;<em>Història del món</em> (Weltgeschichte), (1881-1888 - inacabada).<br />
3.  Lawrence Stone (1920-1999), una de les personalitats més eminents i influents de la història social. Autor, entre altres títols, de <em>The Causes of the English Revolution, 1529-1642</em> (1972), <em>The Family, Sex and Marriage in England 1500-1800</em> (1977).<br />
4.  Respectivament dirigent de la socialdemocracia alemanya i de la socialdemocracia russa, a començaments del segle XIX.<br />
5.  Max Weber (1864-1920), sociòleg alemany.<br />
6. Per Emile Durkheim (1858-1917), que va fundar <em>Les regles del mètode sociològic</em> (1895) i que per això és considerat un dels pares de la sociologia moderna. Autor, entre altres títols, de <em>La divisió del treball social</em> (1893) , <em>El suïcidi</em> (1897).<br />
7.  Michael Postan ocupa la càtedra d&#8217;història econòmica en la universitat de Cambridge des de 1937. Co-inspirador, al costat de Fernand Braudel, de l&#8217;Associació Internacional d&#8217;Història Econòmica.<br />
8.  El partit Bharatiya Janata (BJP) va dirigir el govern indi des de 1999 fins a maig de 2004.<br />
9.  Professor de la universitat de Columbia (Nova York). Un dels grans especialistes de la història de les guerres del segle XX, i sobretot dels llocs de memòria.<br />
10.  <em>Els lieux de mémoire</em>, Gallimard, París, 3 vols.<br />
11.  Per Xerris Darwin (1809-1882), naturalista anglès autor de la teoria sobre la selecció natural de les espècies.<br />
12. Jean-Baptiste Lamark (1744-1829), naturalista francès, el primer a trencar amb la idea de permanència de l&#8217;espècie.<br />
13.  Segons Richard Dawkins, un dels més destacats neodarwinistas, els &#8220;memes&#8221;, són unitats de base de memòria, suposats vectors de la transmissió i de la supervivència culturals, així com els gens són els vectors de la subsistència de les característiques genètiques dels individus.</span></p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://filosoficament.blogspot.com/2009/10/el-desafiament-de-la-rao-manifest-per.html" target="_blank">filosoficament.blogspot.com</a></p>

	Etiquetas: <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/eric-hobsbawm/" title="Eric Hobsbawm" rel="tag">Eric Hobsbawm</a>, <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/karl-marx/" title="Karl Marx" rel="tag">Karl Marx</a><br />
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		<title>Immunitarian DemocracyRoberto Esposito</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 12:18:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[english]]></category>

		<category><![CDATA[Roberto Esposito]]></category>

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		<description><![CDATA[1.
Does &#8220;community&#8221; refer to democracy? If not, could it or is it too deeply embedded in the conceptual lexicon of the Romantic, authoritarian and racist Right? This is the question, one already asked by American neo-communitarianism, that is emerging again in Europe at the precise moment when, some, especially in France and in Italy, are [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>1.</em></p>
<p>Does &#8220;community&#8221; refer to democracy? If not, could it or is it too deeply embedded in the conceptual lexicon of the Romantic, authoritarian and racist Right? This is the question, one already asked by American neo-communitarianism, that is emerging again in Europe at the precise moment when, some, especially in France and in Italy, are risking thinking community anew.<span id="more-1187"></span> At issue is not only a legitimate question, but in some ways even an inevitable one, in which democractic culture deeply examines its own theoretical precepts and future. This doesn&#8217;t change the fact though that it&#8217;s the wrong question or that it&#8217;s badly put. Wrong or badly put because it takes as its term of comparison &#8212; in order to be related to the category of community - a concept, that of democracy that is utterly incapable of &#8220;understanding&#8221; it, not only because its modern meaning at least, arrives much later, but also because it is flatter and increasingly overwhelmed in a dimension that is entirely political and institutional.</p>
<p>[...]</p>
<p><a href="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png"><img class="alignnone size-full wp-image-486" title="document-pdf" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png" alt="document-pdf" width="16" height="16" /></a> <em><a href="/wp-content/uploads/2009/10/esposito_immunitarian_democracy.pdf">Immunitarian democracy.pdf</a></em></p>
<p><a title="site" href="http://www.scribd.com/doc/16672902/jean-lucnancy-being-singular-plural" target="_blank"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /></a> <a title="site" href="http://www.biopolitica.cl/pags/otras.html" target="_blank">www.biopolitica.cl</a></p>

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		<title>Infinito de la comunicación, finitud del deseoToni Negri</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 08:46:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[castellano]]></category>

		<category><![CDATA[Toni Negri]]></category>

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		<description><![CDATA[Nunca como hoy la relación media-espectador ha estado tan demonizada, y no hace más que empeorar. Es más, se ha querido dar del mensaje mediático la imagen de una ráfaga de metralleta incrustrándose en el espectador- blanco miserable de un poder omnipresente- y aniquilándole. Este moralismo obtuso y deprimente ha cobrado el porte de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca como hoy la relación media-espectador ha estado tan demonizada, y no hace más que empeorar. Es más, se ha querido dar del mensaje mediático la imagen de una ráfaga de metralleta incrustrándose en el espectador- blanco miserable de un poder omnipresente- y aniquilándole. Este moralismo obtuso y deprimente ha cobrado el porte de un ritual, más en particular para una izquierda incapaz ya de análisis y propuestas positivas y que continúa acantonada en inútiles lamentaciones. Se nos representa una vida cotidiana dominada por el monstruo mediático como una escena poblada de fantasmas, de zombis prisioneros de un destino de pasividad, de frustraciones e impotencias.<span id="more-1223"></span> Esta demonización no es la única componente de la relación media-público-vida cotidiana. La &#8220;ciencia de la comunicación&#8221; le es un buen soporte. Porque, en efecto, la comunicación es abatida permanentemente sobre la información, y los media se conciben como funciones lineales que prolongan en la sociedad mensajes de una eficacia completamente pavloviana. Como ocurre ya en la lingüística, en las ciencias de la comunicación (o más bien en las &#8220;sedicentes&#8221; ciencias de la comunicación), hoy el lenguaje es disecado y su subjetividad evacuada. Todo lo que es ético, político, poético, interactivo, no inmediatamente discursivo, en la relación media/público (tal y como lo es ya en la relación sujeto/lenguaje), es eliminado. En esta reducción científica (¡si se la puede llamar así!) se apoyan las concepciones terroristas de los media, las lamentaciones de los moralistas y sobre todo una visión reificada e intransitiva de la vida política que se traduce en: &#8220;¡no hay nada que hacer! ¡Imposible escapar a esta esclavitud!&#8221; Aquí se confirma la sacralidad del poder, en toda esta nueva modernidad. La izquierda no propone más que la teoría de la manipulación y siente lástima por los desgraciados espectadores a los que se reduce a receptores pasivos. Desde luego, no es nuestra intención negar los efectos regresivos que provoca en sus usuarios el mundo actual de los media. No somos insensibles a la degradación del gusto y del saber colectivo, tampoco a la colonización de los universos de lo vivido. Además, nos parece absolutamente evidente que la máquina mediática actual en absoluto produce esos efectos inocentemente. En el sistema de poder actual produce conscientemente códigos infectados y epidémicos, destinados a impedir y cortocircuitar los mecanismos de producción simbólica. Selección estratégica e instrumental de los contenidos informáticos, inversión sistemática de los sentidos y los valores, reducción extrema de la información a mercancía, y de la comunicación a la enalidad y la futilidad: ¡adelante, con alegría! Pero, una vez reconocido todo esto, ¿es verdad entonces la teoría de la manipulación, podemos seguir sosteniéndola? ¿Siguen de actualidad el catastrofismo y las invocaciones líricas a liberarse de la dominación de los media productores de mercancías de las últimas críticas de la Escuela de Frankfurt? No, el ser humano no es unidimensional, y es preciso rechazar resueltamente las concepciones de las que hemos hablado hasta ahora, y que la izquierda moralizante y pesimista ha hecho suyas. En primer lugar, porque son falsas, y a continuación porque producen como resultado impotencia ética y derrotismo político. Son falsas, pues. No es este el lugar para retomar las largas discusiones, siempre interesantes por otra parte, que han acompañado al desarrollo de las ciencias lingüísticas y la superación de un estructuralismo mecánico y mezquino que han operado. Basta traer a la memoria cómo de Bajtín a Hjelmslev, de Benjamin a Deleuze, por no citar más que a algunos autores esenciales, fue reparada la grave distorsión objetivista y funcional que había sufrido la lingüística, al menos en parte. Por tanto, si hoy es posible empezar a hablar de nuevo de las ciencias de la comunicación, lo es sobre la base de un teoría que reintroduce dimensiones ontológicas y subjetivistas, elementos autopoiéticos y creativos en la descripción de los agenciamientos colectivos que se constituyen en el tejido mediático y comunicativo. La operatividad colectiva, ético-política, emotiva y creativa que actúa en el mundo de la comunicación es un elemento irreductible, una resistencia que se abre a otros caminos: está esencialmente en la base de nuevas constituciones de los sujetos y nuevas interrelaciones que no dejan de producirse. El conjunto &#8220;maquínico&#8221; de la comunicación mediática es un mundo de transformación y constitución, como el resto de los mundos &#8220;maquínicos&#8221; en los que se ve inserta la vida del ser humano. Marx había mostrado cómo la acumulación capitalista, al transformar progresivamente al ser humano, es decir, al trabajador, desarrolla al máximo su productividad, haciendo de esta una fuerza productiva capaz de autovalorizarse y por tanto de ser una fuerza revolucionaria. Mediante la acumulación de la comunicación, la consciencia del ser humano se transforma y se vuelve apta para un reconocimiento colectivo de esa ampliación de las posibilidades de saber y de las capacidades de transformación que, sólo ellas, pueden asegurarle más libertad. Entonces, aquí estamos en el corazón del problema, es decir, que hay que considerar el mundo de la comunicación como el lugar en el que las grandes fuerzas sociales del saber y la comunicación se colocan como las únicas fuerzas productivas. El trabajo colectivo de la humanidad toma consistencia en la comunicación y el paradigma comunicativo se identifica poco a poco, pero con una evidencia cada vez mayor, con el del trabajo social, con el de la productividad social. La comunicación se vuelve la forma en la que se organiza el mundo de la vida con toda su riqueza. La nueva subjetividad se constituye en el interior de este contexto de máquinas y trabajo, de instrumentos cognitivos y autoconsciencia poiética, de nuevo medio ambiente y nueva cooperación. El trabajo humano de producción de una nueva subjetividad cobra toda su consistencia en el horizonte virtual que abren cada vez más las tecnologías de la comunicación. Nos es preciso volver una vez más al análisis y la crítica marxianas del trabajo para encontrar en este proceso el mecanismo de la explotación y las razones de la revolución. Volvemos en el caso presente: es decir, en el estadio en el que, de ahora en adelante, la comunicación nos aparece como la máquina que domina a toda la sociedad, pero en cuyo interior la cooperación de las consciencias y las prácticas individuales alcanza su nivel de productividad más elevado- productividad del sujeto, cooperación de los sujetos, producción de un nuevo horizonte de riquezas y al mismo tiempo de liberación. En el seno mismo de este trabajo comunicativo, las resistencias últimas de un mundo capitalista reificado, apresado en las determinaciones fetichistas del horizonte de la mercancía, se debilitan: la realidad, la naturaleza, la sociedad se ven apresadas en la consistencia del flujo de los acontecimientos; entonces la actividad comunicativa de la fuerza de trabajo, de las consciencias comunicantes, de los sujetos cooperantes se vuelve capaz de poner en acción, radicalmente, la transformación social, sin otro límite que la finitud de nuestro deseo. Una finitud que tiene como único obstáculo lo infinito de la tarea. Entramos en una era posmediática. La segunda crítica que podemos hacer a las teorías de la comunicación que hoy nos ofrece el poder se apoya en esta constatación. A partir de ahí podemos desmistificar la perspectiva de una esclavitud política ineluctable (y de la prosecución de la explotación del trabajo). Es decir, conscientemente, que el triunfo del paradigma comunicativo y la consolidación del horizonte mediático, por su virtualidad, su productividad, la extensión de sus efectos, lejos de determinar un mundo apresado en la necesidad y la reificación, abren espacios de lucha por la transformación social y la democracia radical. Es preciso llevar el combate al interior de este nuevo campo. Combate para reducir a todos los elementos y los agentes que repiten, en el nuevo modo de producción de la subjetividad, las viejas normas, los códigos y los paradigmas miserables del antiguo arte de reinar: lucha de reapropiación de los media y de todas las articulaciones de la comunicación. Las destrucciones que hay que operar en este campo son innumerables: ¿cómo destruir el sistema privado y/o estatal, el monopolio capitalista de la comunicación? ¿Cómo anular la intervención de los profesionales de la comunicación y de todo el sistema de códigos de poder que vehiculan? ¿Cómo minar el terreno en el que descansa ese centro de producción de los aparatos ideológicos? Pero si las destrucciones que hay que operar son amplias y arduas, mucho más importantes aún y más acaparantes son las operaciones positivas que hay que pensar. Se trata de imaginar y construir un sistema colectivo de comunicación en el que estarían excluidos lo privado y lo estatal. Se trata de construir un sistema de comunicación público basado en la interrelación activa y cooperante de los sujetos. Se trata de unir comunicación/producción/vida social en formas de proximidad y cooperación cada vez más intensas. En fin, se trata de contemplar una democracia radical tanto en la sociedad como en la producción, que ha de cobrar forma en las condiciones del horizonte posmediático.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /><a title="site" href="http://www.ddooss.org/articulos/textos/antonio_negri.htm" target="_blank"> www.ddooss.org</a></p>

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		<title>Biopolitica, immunità, comunitàRoberto Esposito</title>
		<link>http://www.lacomunitatinconfessable.org/biopolitica-immunita-comunitaroberto-esposito/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 12:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Giorgio Agamben]]></category>

		<category><![CDATA[Roberto Esposito]]></category>

		<category><![CDATA[Toni Negri]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Biopolitica
Nel giro di qualche anno - da quando Michel Foucault ne ha riproposto il concetto - la categoria di &#8216;biopolitica&#8217; ha conquistato un ruolo di primo piano nel dibattito teorico internazionale. E tuttavia a tale rilievo non sembra corrispondere una adeguata chiarezza categoriale. Lungi dall&#8217;aver acquisito un assetto definitivo, il concetto di biopolitica appare [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>1. <em>Biopolitica</em></p>
<p>Nel giro di qualche anno - da quando <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/michel-foucault/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Michel Foucault">Michel Foucault</a> ne ha riproposto il concetto - la categoria di &#8216;biopolitica&#8217; ha conquistato un ruolo di primo piano nel dibattito teorico internazionale. E tuttavia a tale rilievo non sembra corrispondere una adeguata chiarezza categoriale. Lungi dall&#8217;aver acquisito un assetto definitivo, il concetto di biopolitica appare segnato da un&#8217;inquietudine che ne impedisce una stabile connotazione, un assestamento definitivo. <span id="more-1202"></span>Questo spiega la sua oscillazione tra due interpretazioni, e prima ancora tra due tonalità, non solo diverse, ma addirittura opposte: una radicalmente negativa (penso, in Italia, ai lavori di <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/giorgio-agamben/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Giorgio Agamben">Giorgio Agamben</a>) e l&#8217;altra, invece, marcatamente affermativa, quasi euforica (per esempio la galassia politico-culturale che fa riferimento alle tesi di <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/toni-negri/" class="st_tag internal_tag" rel="tag" title="Posts tagged with Toni Negri">Toni Negri</a>).</p>
<p>[...]</p>
<p><a href="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png"><img class="alignnone size-full wp-image-486" title="document-pdf" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png" alt="document-pdf" width="16" height="16" /></a> <a href="/wp-content/uploads/2009/10/biopolitica-immunita-communita.pdf">Biopolitica, immunità, communità.pdf</a></p>
<p><a title="site" href="http://www.scribd.com/doc/16672902/jean-lucnancy-being-singular-plural" target="_blank"><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /></a> <a title="site" href="http://www.biopolitica.cl/pags/otras.html" target="_blank">www.biopolitica.cl</a></p>

	Etiquetas: <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/giorgio-agamben/" title="Giorgio Agamben" rel="tag">Giorgio Agamben</a>, <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/roberto-esposito/" title="Roberto Esposito" rel="tag">Roberto Esposito</a>, <a href="http://www.lacomunitatinconfessable.org/tag/toni-negri/" title="Toni Negri" rel="tag">Toni Negri</a><br />
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		<title>The Ground of the ImageJean-Luc Nancy</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 10:40:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[The Image—the Distinct
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em>The Image—the Distinct</em></p>
<p>The image is always sacred—if we insist on using this term, which gives rise to so much confusion (but which I will use initially, and provisionally, as a regulative term in order to set into motion the thought I would like to develop here). Indeed, the meaning of the ‘‘sacred’’ never ceases to be confused with that of the ‘‘religious.’’ But religion is the observance of a rite that forms and maintains a bond (with others or with oneself, with nature or with a supernature). Religion in itself is not ordered by the sacred. (Nor is it ordered by faith, which is yet another category.)<span id="more-1233"></span></p>
<p>The sacred, for its part, signifies the separate, what is set aside, removed, cut off. In one sense, then, religion and the sacred are opposed, as the bond is opposed to the cut. In another sense, religion can no doubt be represented as securing a bond with the separated sacred. But in yet another sense, the sacred is what it is only through its separation, and there is no bond with it. There is then, strictly speaking, no religion of the sacred. The sacred is what, of itself, remains set apart, at a distance, and with which one forms no bond (or only a very paradoxical one). It is what one cannot touch (or only by a touch without contact). To avoid this confusion, I will call it the distinct.</p>
<p>One attempt to form a bond with the sacred occurs in sacrifice, which as a matter of fact does belong to religion, in one form or another. Where sacrifice ceases, so does religion. And that is the point where, on the contrary, distinction and the preservation of a distance and a ‘‘sacred’’ distinction begin. It is there, perhaps, that art has always begun, not in religion (whether it was associated with it or not), but set apart.</p>
<p>[...]</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-486" title="document-pdf" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-pdf.png" alt="document-pdf" width="16" height="16" /> <a href="/wp-content/uploads/2009/10/9714016-jl-nancy-the-ground-of-the-image.pdf">The Ground of the Image.pdf</a></p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-500" title="document-page" src="../wp-content/uploads/2009/04/document-page.png" alt="document-page" width="16" height="16" /> <a title="site" href="http://www.scribd.com/doc/9714016/JL-Nancy-The-Ground-of-the-Image" target="_blank">www.scribd.com</a></p>

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